En una conferencia de prensa desde su residencia en Mar-a-Lago, Florida, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó la madrugada de este sábado la captura y extracción del mandatario venezolano Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, tras una operación militar que calificó como “una de las más impresionantes y poderosas en la historia de nuestro país”.
Trump reveló que la ofensiva, bautizada como “Operación Resolución Absoluta”, se ejecutó durante la noche del 2 al 3 de enero con un despliegue sin precedentes de fuerzas estadounidenses por aire, tierra y mar. “Fue un asalto como no se había visto desde la Segunda Guerra Mundial”, afirmó el mandatario, destacando que más de 150 aeronaves participaron en la incursión, que incluyó apagones estratégicos en Caracas y ataques coordinados contra instalaciones militares clave.
El presidente detalló que Maduro fue capturado en una residencia fortificada en el corazón de Caracas, equipada con puertas y espacios reforzados con acero. “Intentó refugiarse en una zona segura, pero fue interceptado antes de lograrlo. Estábamos preparados para usar sopletes para atravesar el acero, pero no fue necesario”, relató Trump, quien aseguró haber seguido la operación “como si fuera un show televisivo”.
Tras la captura, Maduro y su esposa fueron trasladados en helicópteros al buque anfibio USS Iwo Jima, desplegado en el Mar Caribe, y actualmente se encuentran rumbo a Nueva York para enfrentar cargos federales por narcoterrorismo, conspiración para importar cocaína y posesión de armas de guerra. “Van camino a Nueva York. Han sido imputados y enfrentarán toda la fuerza de la justicia estadounidense”, subrayó Trump.
El mandatario justificó la intervención alegando que el régimen venezolano representaba una amenaza directa para la seguridad de Estados Unidos, acusando a Maduro de liderar una red de narcotráfico y de enviar grupos criminales como el Tren de Aragua a territorio estadounidense. “No olvidaremos a los estadounidenses asesinados por estas organizaciones”, enfatizó.
Trump anunció que Estados Unidos permanecerá en Venezuela “el tiempo que sea necesario” para garantizar una transición política “segura, adecuada y sensata”. Además, adelantó que empresas estadounidenses, especialmente del sector energético, participarán en la reconstrucción de la infraestructura petrolera venezolana. “Vamos a hacer que nuestras compañías inviertan miles de millones para reparar lo que el régimen destruyó”, afirmó.
El presidente también advirtió que las fuerzas estadounidenses están listas para una “segunda oleada de ataques, mucho mayor”, si fuese necesario, y aseguró que la operación envía un mensaje claro a cualquier régimen que desafíe a Washington: “Lo que le pasó a Maduro puede pasarle a cualquiera que amenace la seguridad de Estados Unidos”.
Trump concluyó su intervención calificando la acción como “un éxito histórico” y reiterando que “Estados Unidos vuelve a ser un país respetado, posiblemente como nunca antes”.

