FRANCISCO RODRÍGUEZ

Es Claudia Sheinbaum y no Donald Trump quien debe hacer lo que el sano ejercicio del poder y la democracia dictan es lo correcto, en caso de que verdaderamente quiera evitar que, como ya sucedió apenas en Venezuela, las fuerzas especiales Delta irrumpan aquí violentamente y “extraigan” a los principales narcotraficantes y, con ellos, a sus cómplices y socios de Morena.

La inquilina de AMLO en Palacio Nacional, lo sabemos, “es una buena mujer” –Trump dixit– “pero los cárteles gobiernan en México, ella no.” En otras palabras, es débil y es manipulable.

“Gobiernan” los cárteles, sin duda, como una contraprestación. La delincuencia se apodera de tres cuartas partes del territorio donde a sangre y fuego aplica sus propias leyes y cobra sus propios “impuestos”, mientras aporte recursos económicos y logísticos para que Morena siga ganando elecciones y su nomenklatura continúe saqueando al erario nacional.

Este quid pro quo ha operado así desde 2006, aunque sólo rindió sus primeros frutos hasta 2018… y ya es momento de finiquitarlo.

Para ello es necesario que la señora Sheinbaum deje de ser tan solo “una buena mujer” y finalmente ya asuma la Presidencia de la República para acabar y arrasar con el más peligroso de todos los cárteles y que no es otro que el de Morena. Ir por el capo López Obrador, antes de que vengan por él desde el extranjero; deshacerse de los compinches que el tabasqueño le heredó en el gabinete y en las coordinaciones parlamentarias, y meter en cintura a los sicarios que actúan en las entidades federativas como legisladores, alcaldes y gobernadores.

Y ya como presidente de la nación, la señora Sheinbaum debe despojarse de la caduca y fallida ideología comunistoide para devolver a México su carácter constitucional de República federal, abandonando el centralismo todoabarcante –soltar el Legislativo y el Judicial ahora bajo la férula del Ejecutivo– y sus pasiones antidemocráticas.

No esperemos a que Donald Trump decida qué hacer con México.

Esa es, debe ser, tarea de la señora Claudia Sheinbaum… cuando finalmente asuma el poder.

Nuestro petróleo no despierta apetitos

A diferencia de lo sucedido el sábado en Venezuela, muy difícilmente podría ocurrir aquí lo mismo en estos momentos y quizá tampoco

En primer lugar, porque el hambre de petróleo que animó a Trump para extraer a Nicolás Maduro y llevarlo ante los tribunales estadounidenses no puede ser satisfecha por México.

La nación sudamericana tiene en su subsuelo una de las más grandes de las reservas de crudo en el planeta. No es el caso de nuestro país. Tampoco las empresas petroleras estadounidenses han sido afectadas con expropiaciones recientes –las de 1938 eran fundamentalmente británicas–, como sí lo hizo en su país el régimen chavista, y ahora estas compañías van por su recuperación.

Y a diferencia de Maduro, la señora Sheinbaum no ha enfrentado a Trump ni siquiera cuando éste la ofende calificándola de “buena”, “elegante”, pero incapaz de gobernar.

México, además, todavía no –subrayo: todavía no– es una dictadura como la establecida el último cuarto de siglo en la llamada República Bolivariana, donde de acuerdo con un reciente informe de Naciones Unidas ha habido más de una década de asesinatos, torturas, violencia sexual y detenciones arbitrarias por parte de sus agentes contra sus oponentes políticos.

Maduro, además, se robó las elecciones presidenciales de Venezuela el año pasado. Y ha alimentado perturbaciones económicas y políticas en toda la región al instigar un éxodo de casi ocho millones de migrantes.

Aquí Morena no se robó las elecciones de 2024, pero sí las manipuló a su favor –con el apoyo de los cárteles—y, como en el país del que Maduro finalmente ya fue “extraído”, ha centralizado el poder público, ha desincentivado la inversión nacional y extranjera provocando desempleo creciente; mantiene descontrolada la inflación, y no cesa de criticar y descalificar a cualquiera que no comulgue con sus ideas, sus acciones y los fines que persigue.

Revertir lo anterior es tarea de la señora Sheinbaum, cuando al fin se decida a asumir el poder presidencial y deshacerse de los cárteles –Morena, el primero–, para no esperar a que Trump decida qué va a hacer con México.

Indicios

Es cierto. No celebremos que el fin justificó los medios. Donald Trump actuó arbitrariamente sin la autorización de su Congreso, violentando el derecho internacional y poniendo por primera vez en práctica su Estrategia de Seguridad Nacional que revive la llamada Doctrina Monroe: “América para los estadounidenses”. Pero de ahí a alinearse con los dirigentes políticos de Rusia, China y, entre otros, el tambaleante Irán como lo hizo doña Claudia hay un trecho enorme. * * * ¿Y María Corina Machado? Todo indica que ni ella ni su movimiento de resistencia serán los beneficiarios de la acción bélica estadounidense. La vicepresidente Delcy Rodríguez, en funciones de titular, permanecerá en el cargo un buen rato, dado que le es funcional al anaranjado mandatario, pues posiblemente ella pueda contener a los militares que no han quedado muy tranquilos al observar la pérdida de sus privilegios. * * * Por hoy es todo. Inicio 2026, esperando seguir contando con su lectura a este Índice Político. Y como siempre, reciba mis mejores deseos de que siempre tenga ¡buenas gracias y muchos, muchos días!