La construcción del Puente de la Transformación avanza con paso firme y ya registra un 65 por ciento de progreso, consolidándose como una de las obras de mayor impacto social en la región. Durante un recorrido de supervisión, el gobernador Alejandro Armenta destacó que este proyecto no solo resolverá una demanda planteada desde 1962, sino que también abrirá una nueva etapa de desarrollo, justicia y movilidad para más de 450 mil familias de siete municipios.

El mandatario subrayó que La Panga dejará de ser un punto de rezago para convertirse en un espacio de recreación y atractivo turístico, acompañado de un corredor cultural y antropológico que dará identidad a la zona. Como parte del proyecto integral, se instalarán viveros destinados a la producción de plantas y flores, con el fin de detonar actividades económicas y fortalecer el entorno natural. “Atravesar el puente significará una experiencia turística, cultural y antropológica”, afirmó.

Armenta reconoció el respaldo de la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en el rescate del río Atoyac, al señalar que esta obra contribuye a reducir la contaminación del lago y recuperar su riqueza ambiental. Recordó que, de manera paralela, el lirio extraído será aprovechado por Fertipue para la fabricación de adoquines destinados a comunidades cercanas y para la producción de mejoradores de suelo, integrando así un modelo de economía circular.

En este mismo sentido, el coordinador del Plan Hídrico en Puebla, Raymundo Atanacio Luna, informó que el saneamiento del Atoyac forma parte del compromiso presidencial para la restauración de los ríos más contaminados del país: Atoyac, Tula y Lerma-Santiago. Adelantó que este año entrarán en operación dos nuevas plantas tratadoras de agua en San Martín Texmelucan y Huejotzingo, con una inversión histórica superior a los mil millones de pesos, resultado del trabajo coordinado entre los tres órdenes de gobierno.

El secretario de Infraestructura, José Manuel Contreras de los Santos, detalló que ya se han colocado 18 de las 28 pilas del puente, con profundidades que oscilan entre 45 y 65 metros. Añadió que las trabes, de 70 toneladas cada una, fueron instaladas en su totalidad. Afirmó que esta obra representa justicia social para las comunidades que durante 70 años esperaron una solución definitiva a su aislamiento.

La presidenta auxiliar de San Baltazar Tetela, María Fernanda Jiménez Camargo, expresó el agradecimiento de la comunidad al recordar que la solicitud del puente fue planteada por primera vez en 1962. Subrayó que la obra reducirá drásticamente los tiempos de traslado, al narrar que en una emergencia tuvo que esperar más de cuatro horas por una ambulancia debido a la falta de conexión vial.

Por su parte, Magali Campos Morales, vecina de la zona, destacó que el puente beneficiará a comunidades como Huehuetlán, Los Ángeles Tetela y diversas rancherías, al facilitar el traslado de productos y mercancías. Reconoció el trabajo conjunto de los gobiernos federal y estatal en la limpieza del Atoyac, lo que permitirá avanzar en la recuperación del Lago de Valsequillo. “Hace años se podía nadar ahí; esperamos que el ojo de agua vuelva a tener vida”, expresó.