El Partido Verde Ecologista de México presentó una iniciativa en el Senado para impulsar la creación de redes juveniles por la salud mental, un esquema de apoyo entre niñas, niños y adolescentes en planteles educativos y Centros de Asistencia Social, con el objetivo de facilitar la prevención, detección y acompañamiento de trastornos como depresión, ansiedad y adicciones. La propuesta surge en un contexto donde la salud mental infantil y juvenil se ha convertido en uno de los desafíos más urgentes del país.
Las y los legisladores del PVEM subrayaron que mantener una buena salud mental es fundamental para enfrentar el estrés cotidiano, construir relaciones sanas, participar activamente en la comunidad y alcanzar el máximo potencial personal. Sin embargo, advirtieron que todas las personas son vulnerables a padecer trastornos mentales en algún momento de su vida, siendo la niñez y la adolescencia etapas especialmente sensibles, donde los síntomas pueden pasar desapercibidos o normalizarse hasta convertirse en patrones de conducta difíciles de revertir.
El grupo parlamentario enfatizó que la falta de atención temprana no solo agrava los trastornos, sino que expone a los menores a exclusión social, discriminación, bajo rendimiento escolar, deterioro físico y violaciones a sus derechos. Además, la estigmatización continúa siendo un obstáculo que inhibe la búsqueda de ayuda y empuja a muchos jóvenes hacia conductas de riesgo, como el consumo de sustancias o prácticas sexuales no seguras.
De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, una de cada siete personas entre 10 y 19 años padece algún tipo de trastorno mental. En México, el Observatorio Mexicano de Salud Mental y Adicciones identifica entre los padecimientos más frecuentes en menores el trastorno de conducta, el Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH), los trastornos del desarrollo intelectual y el trastorno del espectro autista. La pandemia por COVID-19 agravó este panorama: el aislamiento prolongado, la sobreexposición a dispositivos electrónicos y la ruptura de rutinas detonaron un aumento en cuadros depresivos, trastornos alimentarios, ansiedad, consumo de sustancias, uso compulsivo de internet, autolesiones e incluso suicidios.
Las y los senadores insistieron en que las consecuencias de no atender oportunamente un trastorno mental en la infancia o adolescencia se extienden hasta la vida adulta, afectando la salud física y emocional, limitando oportunidades y, en casos extremos, derivando en conductas suicidas. Por ello, reiteraron que el enfoque preventivo es siempre el más efectivo y menos costoso, tanto para las familias como para el Estado.
Finalmente, destacaron que las escuelas y los centros de asistencia social son espacios estratégicos para implementar estas redes juveniles, debido al tiempo que los menores pasan en ellos y a la posibilidad de generar entornos de confianza y acompañamiento. La iniciativa contempla que las autoridades educativas desarrollen estas acciones bajo lineamientos emitidos por la Secretaría de Educación, en coordinación con la Secretaría de Salud, con el fin de visibilizar y atender de manera integral los trastornos de salud mental y las adicciones en la población infantil y adolescente.

