Entre pizarrones cubiertos de fórmulas, teoremas y ecuaciones, la Facultad de Ciencias de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) resguarda un espacio donde el rigor matemático convive con la creatividad. Ahí, el papel deja de ser un simple soporte y se transforma en estructuras geométricas que revelan la belleza de la ciencia. Es el Taller de Gráficas, Poliedros y Papiroflexia, un proyecto impulsado desde hace 24 años por la profesora María del Rocío Rojas Monroy, quien encontró en los dobleces una manera distinta de explicar y vivir las matemáticas.
Originaria de la Ciudad de México, María del Rocío Rojas descubrió desde temprana edad su afinidad por los números. Para ella, las matemáticas nunca fueron un terreno árido, sino un juego de lógica y creatividad que despertó su curiosidad intelectual. Ese interés la llevó a estudiar la Licenciatura en Matemáticas en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde profundizó en áreas que conectan esta disciplina con la vida cotidiana.
“Había una materia que se llamaba Gráficas, y más adelante estaba Teoría de Graficación; yo me especialicé en eso. Cuando egresé supe que en la UAEMéx había cuatro cursos de Teoría de Gráficas y eso me interesó mucho. Así llegué a la Facultad de Ciencias y me convertí en profesora”, recordó.
Su acercamiento a la papiroflexia no fue planeado. Surgió de manera casi fortuita, cuando una colega, la maestra Olga Rivera Bobadilla —quien introdujo las primeras figuras de papel en la Facultad— le pidió apoyo para concluir una pieza que parecía no encajar. Al manipular los módulos y ensamblarlos, la profesora Rojas identificó algo familiar: cada arista correspondía a un módulo de un icosaedro. Detrás de los pliegues había una estructura matemática clara y precisa.
“En esa época no había tantos videos ni tutoriales. A veces intentaba una figura durante horas, solo para que terminara arrugada. La gente cree que se necesita paciencia infinita, pero no: se necesita gusto”, explicó. Esa combinación de curiosidad, intuición y conocimiento teórico fue el punto de partida para consolidar un proyecto que, con el tiempo, se convertiría en un referente universitario.
El Taller de Gráficas, Poliedros y Papiroflexia se distingue por su sólido sustento teórico, vinculado con la teoría de gráficas, la geometría y la coloración de formas. No se trata únicamente de doblar papel, sino de comprender las estructuras que hacen posible cada figura. Gracias a esta propuesta, el Taller ha participado en congresos de la Sociedad Matemática Mexicana, en la Feria del Libro de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) Azcapotzalco y en eventos de divulgación científica como la Noche de las Estrellas, llevando el conocimiento más allá del aula.
En este espacio colaboran estudiantes que realizan su servicio social y prácticas profesionales, quienes aprenden a “dar vida” al papel y, a su vez, comparten ese aprendizaje con quienes se acercan por primera vez a la papiroflexia. Para la doctora Rojas, uno de los momentos más gratificantes es observar la expresión de sus alumnos cuando logran ensamblar una figura completa por primera vez, después de varios intentos.
“Algunas figuras parecían imposibles de adaptar a los poliedros que necesitaba. Hay módulos que simplemente no cierran para ciertos ángulos. Entonces tienes que modificar, probar, recortar, volver a doblar. Pero eso también son matemáticas: ensayo, error y estructura”, señaló.
Más allá del ámbito académico, la papiroflexia tiene aplicaciones prácticas en distintos campos, desde el diseño de paneles solares plegables hasta estructuras que pueden compactarse y desplegarse, inspiradas en los principios del origami. Sin embargo, para María del Rocío Rojas Monroy, su valor más profundo es el humano.
“No se necesita ser experto. Todos pueden doblar papel. Todos pueden crear. Una figura se construye con tiempo, pero también con conversación, con risas, con compañía. Y eso es lo más valioso”, concluyó.

