Con apenas 17 años y en el arranque de su formación profesional, Yael Emiliano Nava Villa ya sabe lo que significa subir al podio en una competencia nacional. Estudiante de primer semestre de la Licenciatura en Ingeniería en Computación en la Facultad de Ingeniería de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), el joven nadador inició su vida universitaria con un logro que no pasa desapercibido: cuatro medallas conquistadas en los Campeonatos Nacionales Universitarios ANUIES 2025, celebrados a inicios de junio en Jalisco.
Para Yael, el resultado no es casualidad, sino la confirmación de un camino trazado desde la infancia. “Inicié en la natación a los seis años como una actividad recreativa para cansarme porque era un niño muy inquieto”, recuerda con una sonrisa. Aquella decisión, tomada casi como un juego, pronto se transformó en una pasión que marcaría su vida. “A los diez años entré a mi primer equipo y empecé a competir; fue el momento en el que decidí que la natación iba a ser a lo que me iba a dedicar”, afirma.
Su vínculo con el agua se construyó de manera natural. Desde pequeño disfrutaba de las albercas y no dudó cuando tuvo la oportunidad de tomar clases formales. La primera competencia fue decisiva. “Me enamoré de la disciplina por cómo me sentí y por cómo me fue”, confiesa. A partir de ahí, la natación dejó de ser un pasatiempo para convertirse en una vocación que hoy exige constancia, sacrificio y una férrea disciplina.
Ya en la etapa universitaria, Yael enfrenta el reto de combinar estudios y entrenamiento de alto rendimiento. Lo hace con una organización estricta y una clara separación de responsabilidades. “Cuando estoy en la escuela me concentro en las materias y cuando me toca entrenar, mi mente es totalmente de la natación”, explica. Su rutina comienza temprano con trabajo en el gimnasio, continúa con clases durante el día y concluye por la tarde con sesiones en el agua, un esquema que pone a prueba tanto su cuerpo como su capacidad de concentración.
Su debut en el Nacional ANUIES 2025 fue contundente. Representando al Estado de México y a la Máxima Casa de Estudios mexiquense, Nava Villa subió al podio en cuatro ocasiones. En los 400 metros libres, prueba en la que se colgó el oro, la experiencia previa fue clave. “Ya los había nadado antes, sabía cómo mantener mi ritmo y cómo dar mis últimas energías”, señaló. En los 200 metros combinado, donde obtuvo el bronce, la estrategia marcó la diferencia: “Ya sabía cómo funcionan los estilos y cómo recuperarme en cada uno”.
El mayor desafío llegó en los 1500 metros libres, una distancia que enfrentó por primera vez en competencia oficial. “Fue la primera vez que la nadaba; me falló la cuenta y me paré un 100 antes, pero recuperé y gané el oro”, relata, dejando ver que, además de resistencia física, supo mantener la calma mental. Cerró su participación con otro oro en los 200 metros dorso, una de sus pruebas predilectas. “Es una de mis pruebas y competí decidido a ganar”, afirma.
Estos resultados adquieren un significado especial al haberse dado en su ingreso a la universidad. “Es un orgullo muy grande saber que al entrar a la UAEMéx pude conseguir estos resultados, tanto para mí como para la institución”, expresa, consciente de que ahora porta los colores universitarios en cada competencia.
Más allá de las medallas, la natación ocupa un lugar central en su vida personal. “La natación es mi terapia. La sensación de estar cansado es una satisfacción porque sé que di todo”, comparte. Incluso reconoce su impacto en el ámbito académico. “Me relaja la mente y puedo concentrarme más en la escuela”, dice, convencido de que el deporte y el estudio pueden complementarse.
Para Yael, la preparación va mucho más allá del entrenamiento físico. “La natación es más mental que física”, asegura. Antes de competir visualiza cada prueba, cuida el descanso, ajusta su alimentación y trabaja fuerza y resistencia. Al momento de lanzarse al agua, todo se reduce a un objetivo claro. “Mi mente se pone en blanco; solo pienso en mantener el ritmo y en el lugar al que quiero llegar”.
Hay una frase que lo acompaña en cada entrenamiento y competencia: “Una vez que la mente vence, el cuerpo lo hará también”. Con esa convicción, Yael Emiliano Nava Villa se perfila como una de las nuevas promesas universitarias de la natación, decidido a seguir creciendo, tanto en las aulas como en la alberca, con cada brazada que lo acerca a nuevas metas.

