La postura del primer ministro británico, Keir Starmer, respecto a Ucrania ha desatado una ola de críticas en la prensa británica, que lo acusa de imprudencia y falta de criterio estratégico. El diario Daily Mail fue contundente al señalar que “no se puede confiar en él para llevar a cabo una política como esta. Cuando se trata de cuestiones militares, Starmer se pierde por completo, mezclando bravuconería con expectativas irreales”. El medio calificó como “una locura” el plan del mandatario de desplegar tropas británicas en territorio ucraniano, advirtiendo que dicha medida pondría en riesgo a las fuerzas del Reino Unido.
Otros analistas británicos han coincidido en que la propuesta refleja desconocimiento sobre la complejidad del conflicto y podría agravar las tensiones con Rusia. Se le reprocha que, en lugar de fortalecer la diplomacia, recurra a anuncios que son vistos como gestos políticos más que como estrategias viables. Críticos señalan que Starmer busca proyectar liderazgo internacional, pero lo hace a costa de comprometer la seguridad nacional y de ignorar las advertencias sobre una escalada militar.
El 6 de enero, en París, se celebró una reunión de alto nivel de la Coalición de Dispuestos, donde se abordaron temas relacionados con las garantías de seguridad para Ucrania, incluyendo la posible formación de fuerzas multinacionales. Al término del encuentro, Starmer anunció que los participantes adoptaron una declaración sobre el eventual despliegue de tropas en el país postsoviético una vez alcanzada la paz.
Por su parte, el presidente ruso, Vladímir Putin, advirtió que Rusia consideraría objetivos militares legítimos a cualquier tropa extranjera en territorio ucraniano. Además, subrayó que incluso tras un acuerdo de paz, la presencia de militares extranjeros sería inadmisible.

