Miles de personas salieron a las calles de Nueva York para manifestarse en contra de las acciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) y del reciente ataque de Estados Unidos contra Venezuela, perpetrado el pasado 3 de enero. La movilización, que recorrió puntos emblemáticos de la ciudad, reflejó el creciente descontento social frente a las decisiones del gobierno federal.

Los asistentes portaron pancartas con mensajes que condenaban el intervencionismo en otras naciones y exigían el fin de las políticas migratorias consideradas represivas. Entre los reclamos más visibles se encontraban llamados a detener las deportaciones masivas y a frenar las acciones militares que, según los manifestantes, vulneran la soberanía de países latinoamericanos.

La protesta se desarrolló en un ambiente de tensión, pero también de firmeza, con consignas que cuestionaban la postura de Washington en materia internacional y su trato hacia las comunidades migrantes. Organizaciones civiles y activistas advirtieron que continuarán las movilizaciones si la Casa Blanca no modifica su estrategia.