Tras el incremento de tensiones entre Estados Unidos e Irán, el vicepresidente J. D. Vance y altos asesores del presidente Donald Trump estarían presionando para que la Casa Blanca apueste por la diplomacia antes de considerar acciones militares, informó el diario Wall Street Journal, citando a funcionarios estadounidenses.

Este llamado ocurre después de que Trump amenazara con lanzar ataques “sin precedentes” contra Teherán si se concretan agresiones contra instalaciones militares y comerciales estadounidenses. La advertencia provocó una respuesta inmediata del portavoz del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, quien aseguró que Irán respondería con firmeza y que cualquier intento de agresión sería castigado con una “lección inolvidable”, poniendo en riesgo la estabilidad en Medio Oriente.

Analistas internacionales señalan que la postura de Vance busca evitar una escalada que podría desatar un conflicto regional con consecuencias globales: interrupción de rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz, incremento en los precios del petróleo y riesgo para las tropas estadounidenses desplegadas en la región. Además, un enfrentamiento directo podría complicar los esfuerzos diplomáticos para reactivar el acuerdo nuclear y aumentar la tensión con potencias como Rusia y China.

La presión interna en Washington refleja la preocupación por mantener la seguridad global y evitar que una acción militar precipitada derive en una crisis internacional. El escenario sigue siendo incierto, mientras la comunidad internacional llama a la moderación y al diálogo para evitar un conflicto que podría tener efectos devastadores en la economía mundial y la estabilidad geopolítica.