Este lunes, consejeros del Instituto Nacional Electoral (INE) sostuvieron una reunión en Palacio Nacional con Pablo Gómez Álvarez, titular de la Unidad de Inteligencia Financiera y coordinador de la comisión encargada de la propuesta de reforma electoral impulsada por el Ejecutivo federal. El encuentro se realizó en medio de la expectativa por los alcances de una iniciativa que busca modificar de manera profunda el sistema electoral mexicano.
De acuerdo con fuentes oficiales, la reunión tuvo como objetivo analizar los puntos más sensibles de la reforma, entre los que destacan:
- Reducción del número de legisladores: Se plantea disminuir el tamaño del Congreso, eliminando espacios de representación proporcional, lo que ha generado preocupación por el impacto en la pluralidad política.
- Recorte al financiamiento público de partidos: La propuesta busca reducir los recursos destinados a las fuerzas políticas, bajo el argumento de austeridad, lo que podría afectar la operación de partidos pequeños y la competencia equitativa.
- Transformación del INE: Se contempla modificar la estructura del organismo, incluyendo ajustes en sus atribuciones y en el método de designación de consejeros, lo que ha despertado alertas sobre la preservación de su autonomía.
- Fiscalización más estricta: Se pretende reforzar los mecanismos de control sobre el origen y uso de recursos en campañas, con facultades ampliadas para la autoridad electoral.
- Simplificación de procesos electorales: Se busca reducir costos en la organización de elecciones, lo que implicaría cambios en la logística y en el uso de tecnología.
Durante el encuentro, Pablo Gómez defendió la iniciativa argumentando que busca garantizar austeridad, transparencia y eficiencia en los procesos electorales. Por su parte, los consejeros del INE insistieron en la necesidad de preservar la autonomía del organismo y la certeza en la organización de los comicios, advirtiendo que cualquier modificación debe respetar los principios constitucionales.
Analistas señalan que esta reunión marca el inicio de una negociación compleja, pues la reforma electoral se perfila como el tema central del próximo periodo ordinario de sesiones. La postura del INE será clave para definir si los cambios propuestos fortalecen la democracia o representan un riesgo para los contrapesos institucionales.

