México continuará enviando petróleo a Cuba, a pesar de las advertencias y presiones de Estados Unidos, según revelaron medios internacionales. Esta política, que ha generado tensiones diplomáticas, se mantiene bajo el argumento de que se trata de una decisión soberana y una medida humanitaria, en medio de un complejo escenario geopolítico marcado por el endurecimiento del bloqueo estadounidense contra la isla.

El suministro de crudo mexicano a Cuba no es nuevo. Se remonta al Acuerdo de San José de 1980, firmado por los presidentes José López Portillo y Carlos Andrés Pérez, que estableció el envío de petróleo a países de Centroamérica y el Caribe bajo condiciones preferenciales. A lo largo de las décadas, distintos gobiernos mexicanos han mantenido esta cooperación, incluso condonando deudas, como ocurrió durante la administración de Enrique Peña Nieto, que perdonó parte de la deuda cubana con Pemex.

En la actualidad, bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, México ha incrementado significativamente las exportaciones de crudo hacia Cuba, llegando a cubrir hasta el 44% del consumo petrolero de la isla, según reportes del Financial Times. La mandataria ha defendido esta política como una acción soberana y humanitaria, asegurando que se realiza dentro del marco legal y con base en contratos vigentes. Pemex ha informado que las operaciones son pagadas, aunque los detalles financieros no siempre son públicos.

Estados Unidos, por su parte, ha manifestado su inconformidad. Legisladores republicanos, como Marco Rubio, han calificado el apoyo mexicano como un respaldo a la “dictadura cubana” y han amenazado con represalias. Analistas advierten que estas tensiones podrían derivar en sanciones contra Pemex, especialmente en un contexto donde Washington ha endurecido el bloqueo energético hacia La Habana y ha incautado buques vinculados a Venezuela, mostrando disposición para actuar de manera directa contra quienes abastezcan a Cuba.

La presidenta Sheinbaum ha respondido que México no enviará más petróleo del que históricamente ha suministrado y que la cooperación energética con Cuba forma parte de una política exterior basada en la no intervención y la solidaridad. Además, recordó que esta relación ha sido constante a lo largo de distintos gobiernos, independientemente del partido en el poder, y que incluso se han realizado inversiones estratégicas, como la modernización de la refinería de Cienfuegos en los años noventa.

Este escenario plantea un reto diplomático para México, que busca equilibrar su soberanía energética con las presiones internacionales, mientras reafirma su compromiso histórico con Cuba en medio de un contexto global cada vez más polarizado.