La tensión entre Washington y Teherán se intensificó luego de que el portavoz del Parlamento iraní, Mohamad Baqer Qalibaf, advirtiera al expresidente estadounidense Donald Trump que cualquier agresión contra Irán tendrá consecuencias devastadoras. “He oído que has amenazado a Irán. Los defensores de Irán te darán una lección inolvidable. Ven y mira cómo todo su potencial [el de EE.UU.] en Oriente Medio será destruido”, declaró Qalibaf, según la Radiodifusión de la República Islámica.
Esta advertencia se produce después de que Trump amenazara con ataques “sin precedentes” si se concretan agresiones contra instalaciones militares y comerciales estadounidenses. El riesgo no se limita a un enfrentamiento bilateral: una escalada militar entre Estados Unidos e Irán podría desestabilizar Medio Oriente, afectar rutas estratégicas como el estrecho de Ormuz —por donde circula el 20% del petróleo mundial— y disparar los precios internacionales de la energía, impactando economías globales.
Además, Irán cuenta con una amplia red de milicias aliadas en Irak, Siria, Líbano y Yemen, capaces de atacar intereses estadounidenses y aliados mediante drones y misiles, lo que incrementa el riesgo de un conflicto regional que involucre a potencias como Rusia y China. Expertos advierten que un choque directo podría paralizar el comercio global, generar crisis humanitarias y aumentar la amenaza terrorista en zonas vulnerables.
La comunidad internacional observa con preocupación este nuevo episodio, que complica los esfuerzos diplomáticos para reactivar el acuerdo nuclear y mantener la estabilidad regional. Un error de cálculo podría desencadenar una crisis de seguridad global con consecuencias económicas y políticas imprevisibles.

