Las reservas internacionales en dólares han sufrido una caída histórica, alcanzando su punto más bajo en dos décadas, según un análisis de la firma especializada The Kobeissi Letter. Actualmente, el dólar representa apenas el 40% de las reservas globales de divisas, lo que implica una disminución de al menos 18% en la última década.

Este retroceso refleja una tendencia clara: los bancos centrales están diversificando sus activos y alejándose del dólar estadounidense, en medio de un contexto de volatilidad económica y tensiones geopolíticas. El informe destaca que el oro ha superado en valor combinado al euro, el yen y la libra, consolidándose como el activo más atractivo para las reservas internacionales. En 2025, el oro registró un incremento del 65%, su mayor ganancia desde 1979, lo que confirma su papel como refugio seguro frente a la incertidumbre global.

En contraste, el dólar perdió 9.4% de su valor en el mismo periodo, marcando su peor caída en los últimos ocho años. Esta tendencia tiene implicaciones directas para los mercados internacionales:

  • Volatilidad cambiaria: La disminución del peso del dólar en las reservas globales podría generar fluctuaciones en los tipos de cambio, afectando el comercio internacional y las operaciones financieras.
  • Impacto en commodities: El fortalecimiento del oro y la pérdida de valor del dólar tienden a encarecer materias primas como petróleo y metales, presionando la inflación global.
  • Reconfiguración financiera: Países con alta dependencia del dólar para sus transacciones podrían enfrentar mayores costos y riesgos en sus operaciones, acelerando la búsqueda de alternativas como el yuan o monedas digitales.
  • Incertidumbre en mercados emergentes: Las economías que sostienen deuda en dólares verán incrementada su vulnerabilidad ante movimientos bruscos en tasas de interés y precios internacionales.

Analistas advierten que esta transición hacia un sistema financiero más multipolar podría modificar las estrategias de inversión, alterar el equilibrio económico global y reducir la influencia de Estados Unidos en la arquitectura financiera internacional.