Por: Fernando Moctezuma Ojeda – @FerMoctezumaO
La detención de Nicolás Maduro y la intervención de Estados Unidos en Venezuela reactivaron un debate relevante para la política exterior mexicana: la vigencia de la doctrina de no intervención en un entorno marcado por la seguridad y las tensiones comerciales. La aparición de México en documentos judiciales estadounidenses vinculados a rutas de narcotráfico colocó al país en una narrativa incómoda, con efectos políticos y diplomáticos que no pueden ignorarse.
El gobierno federal ha insistido en la defensa de la soberanía y el rechazo a cualquier injerencia extranjera, una posición respaldada por la tradición constitucional. Sin embargo, el énfasis casi exclusivo en este principio contrasta con un contexto interno complejo. La relación con Estados Unidos, en especial ante la revisión del T-MEC en 2026, incorpora factores de presión que van más allá del discurso: seguridad, migración y combate al tráfico de drogas se perfilan como ejes centrales de la negociación.
Mientras el debate se concentra en Venezuela, en México persisten asuntos urgentes. La inseguridad mantiene niveles elevados en amplias regiones del país, proyectos estratégicos enfrentan retrasos y sobrecostos, y la agenda de derechos humanos sigue marcada por pendientes estructurales. La polarización política, reflejada en protestas y descalificaciones mutuas, ha desplazado la atención de estos problemas hacia una discusión externa que, aunque importante, no es inmediata para la vida cotidiana de la población.
Defender la no intervención no implica respaldar a gobiernos específicos, pero la falta de matices en la narrativa oficial ha generado costos políticos. El mensaje hacia Washington busca prevenir precedentes de intervención, pero al mismo tiempo convive con una relación económica y de seguridad profundamente asimétrica, de la que dependen inversión, comercio y estabilidad.
La cuestión de fondo no es elegir entre principios o pragmatismo, sino equilibrarlos. México puede sostener su doctrina histórica sin perder de vista que los desafíos internos —seguridad, desarrollo económico, infraestructura y derechos— requieren prioridad y resultados. En un entorno global cambiante, la política exterior no puede convertirse en un distractor permanente de los problemas que siguen sin resolverse dentro del país.
APUNTES CLAVE:
PARIDAD: La presencia de mujeres en puestos directivos en México ha aumentado, pero de forma lenta y desigual. Un análisis del IMCO advierte que la participación femenina sigue siendo muy baja en las direcciones generales y permanece estancada, lo que refleja rezagos estructurales en la igualdad de género dentro de las empresas. //INFLACIÓN: La inflación en México seguirá por encima del 4% durante 2026 y no alcanzará la meta de 3% del Banco de México, según especialistas financieros. Factores como aumentos salariales, aranceles, impuestos y el Mundial de Fútbol presionarán los precios, manteniendo el nivel inflacionario elevado por sexto año consecutivo. //GEOPOLÍTICA: El diputado Ricardo Monreal advirtió que el acceso a energía y a tierras raras marcará las futuras intervenciones militares en la era Trump. Señaló que México enfrenta riesgos históricos y debe fortalecer la cooperación con Estados Unidos rumbo al T-MEC, ante un nuevo escenario de presión geopolítica.
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