Una inesperada y violenta ola de grandes proporciones golpeó la costa atlántica de Argentina y provocó la muerte de una persona, además de dejar al menos 35 heridos, en un hecho que generó pánico entre cientos de bañistas que se encontraban en la playa de Santa Clara del Mar, en la provincia de Buenos Aires, en plena temporada de verano.
De acuerdo con reportes de autoridades locales y medios argentinos, el mar se encontraba en aparente calma cuando, en cuestión de minutos, el nivel del agua cambió de forma abrupta y una serie de olas alcanzó entre cinco y seis metros de altura, arrastrando a personas, pertenencias y estructuras instaladas en la zona costera. El fenómeno sorprendió a turistas y residentes que disfrutaban del balneario, el cual se encontraba abarrotado debido a las altas temperaturas registradas durante la jornada.
Como consecuencia del fuerte oleaje, un joven de 29 años perdió la vida luego de ser arrastrado por la corriente y golpeado violentamente contra las rocas. Pese a los esfuerzos de guardavidas y personal de emergencia, que realizaron maniobras de reanimación en el lugar, el hombre no logró sobrevivir. Además, una persona debió ser hospitalizada tras sufrir un infarto, mientras que el resto de los lesionados presentó golpes, cortes y traumatismos leves.
Tras el incidente, las autoridades ordenaron la evacuación preventiva de las playas del distrito de Mar Chiquita y reforzaron los operativos de seguridad en otras zonas cercanas, como Mar del Plata, donde también se reportaron condiciones marítimas inusuales. Equipos de Defensa Civil, personal médico y fuerzas de seguridad trabajaron en la atención de los heridos y en el resguardo de los visitantes.
Especialistas señalaron que el evento podría tratarse de un fenómeno conocido como “meteotsunami”, una alteración poco frecuente provocada por cambios bruscos en la presión atmosférica y las condiciones meteorológicas, y no por actividad sísmica. Aunque este tipo de episodios no es común en la región, advirtieron que puede repetirse bajo determinadas condiciones climáticas, lo que representa un desafío para los sistemas de prevención y alerta en zonas turísticas.
El suceso ha generado preocupación entre las autoridades y la población, mientras se analizan las causas exactas del fenómeno y se evalúan medidas para reforzar la seguridad en las playas durante la temporada alta.

