El teatro universitario como un espacio de agencia, expresión y construcción política juvenil fue el eje del ensayo con el que María Fernanda Terrazas de la Vega, egresada de la Especialidad en Género, Violencia y Políticas Públicas de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), obtuvo el primer lugar en la primera edición del Concurso Nacional de Ensayo de la Asociación Mexicana de Ciencias Políticas (AMECIP). Su trabajo, titulado “Agencia en el escenario. Los talleres de teatro universitario como cuasi-instituciones generadoras de participación política juvenil en Acapulco”, fue reconocido por su aportación innovadora al análisis de la participación política de las juventudes desde enfoques alternativos.

El reconocimiento se entregó en el marco de la IX Escuela de Política y Gobierno, realizada en el Centro Universitario de la Costa de la Universidad de Guadalajara, un espacio académico que congrega a estudiantes, investigadores y especialistas interesados en comprender la dinámica política contemporánea. En esta edición, el encuentro puso especial énfasis en la participación y el liderazgo juvenil, el papel de las mujeres en la vida pública y el funcionamiento del sistema de partidos en México, temáticas que dialogan directamente con la propuesta de Terrazas de la Vega.

La autora explicó que su ensayo, que funge como antesala de su investigación doctoral, parte de una premisa clave: las juventudes no son apáticas a la política, sino a las formas tradicionales e institucionalizadas de participación política, generalmente diseñadas desde lógicas adultocéntricas. En ese sentido, su trabajo busca desmarcarse de la idea de desinterés juvenil y, en cambio, propone mirar otros espacios donde las y los jóvenes ejercen ciudadanía, construyen discursos y generan incidencia.

“Desde la intersección de los estudios de juventud y la ciencia política, buscamos comprender qué ocurre en los grupos de teatro de Acapulco que permite a las juventudes sentirse seguras para ejercer una participación política no tradicional”, señaló la autora. En su análisis, los talleres de teatro universitario operan como “cuasi-instituciones”, es decir, espacios no formales que, sin pertenecer al aparato institucional del Estado, generan procesos de organización, reflexión colectiva y acción política.

Terrazas de la Vega subrayó que, frente al contexto político actual, resulta indispensable ampliar la mirada sobre la participación política y reconocer que esta no se limita al voto o a la militancia partidista. Desde los estudios de juventud, dijo, es posible identificar prácticas políticas que se expresan en el arte, la cultura, la apropiación del espacio público y la acción colectiva cotidiana. Esta perspectiva crítica, añadió, también invita a cuestionar la funcionalidad de un sistema político construido desde parámetros eurocéntricos que no siempre dialogan con las realidades y experiencias juveniles en México.

Un elemento central de su trabajo es el enfoque de género. La egresada de la UAEMéx destacó que su formación en Género, Violencia y Políticas Públicas le permitió desdoblar el concepto de juventud desde una perspectiva que reconoce desigualdades, violencias y experiencias diferenciadas. Este ejercicio analítico, afirmó, suele ser más complejo en otras disciplinas, pero resulta fundamental para comprender cómo viven y participan políticamente las juventudes, particularmente las mujeres y las disidencias.

En un contexto de creciente interés académico por el estudio de las juventudes, Terrazas de la Vega consideró urgente abrir y fortalecer espacios de investigación que permitan comprender las múltiples formas de ser joven en el país. “Las juventudes están construyendo los espacios públicos y serán quienes tomen decisiones en un futuro. Hoy participan activamente en la vida política del país y están reconfigurando los lugares donde convivimos día con día”, expresó.

Finalmente, la ganadora del concurso de la AMECIP hizo un llamado a las instituciones educativas y de investigación para reconocer la agencia juvenil y generar condiciones que permitan escuchar sus voces y experiencias. Su ensayo, además de representar un logro personal y académico, se suma a un debate necesario sobre cómo repensar la política desde los márgenes, el arte y las prácticas cotidianas de las juventudes mexicanas.