Por Héctor Saúl Téllez Hernández

Contrario al discurso optimista del gobierno en torno al crecimiento del empleo formal, nada más alejado de la realidad, el 2025 que recién concluyó representa uno de los retrocesos más preocupantes del panorama económico mexicano en los últimos años.

La administración pública federal evidencia fallas estructurales de un modelo que, pese a los discursos oficiales de «récords históricos», no logra generar empleos de calidad ni revertir la precariedad.

De acuerdo a datos del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), al cierre de diciembre de 2025 se registraron 22 millones 517 mil 76 puestos de trabajo formales (excluyendo las afiliaciones masivas por plataformas digitales). Esto implicó una creación neta anual de apenas 72 mil 176 plazas en sectores tradicionales, la cifra más baja en cinco años (sólo superada por la debacle de 2020 por la pandemia).

Si se incluye el programa piloto de formalización de trabajadores de plataformas (Uber, Didi, Rappi y similares), el total sube a 278 mil 697 plazas nuevas, un incremento del 30% respecto a 2024, pero con matices críticos.

En comparación con 2024, cuando se crearon 213 mil 993 puestos (cifra ya de por sí baja y la segunda peor en 15 años excluyendo pandemia), 2025 muestra una desaceleración brutal en la generación real de empleo.

El total de puestos al cierre de 2024 era de 22 millones 238 mil 379, lo que significa que el crecimiento neto tradicional fue mínimo (alrededor de 278 mil si se infla con plataformas, pero solo 72 mil sin ellas), muy por debajo de lo necesario para absorber a los nuevos entrantes al mercado laboral (alrededor de un millón anuales en promedio).

Las fallas son evidentes y graves: pérdidas en sectores clave — La manufactura (industria de la transformación) perdió 127 mil puestos en 2025, la segunda mayor caída en 20 años (peor que en 2020 en algunos trimestres). Construcción, agropecuario y extractivo también retrocedieron, afectados por la falta de inversión productiva, incertidumbre arancelaria con Estados Unidos y el fin de obras emblemáticas.

Inflación artificial por plataformas digitales — Más de 206 mil de las «nuevas» plazas provienen de este rubro, con salarios promedio de solo 392 pesos diarios (muy por debajo del salario base general de 628 pesos). No se trata de empleos nuevos estables, sino de registros forzados de trabajadores precarios que ya existían en la informalidad, sin permanencia garantizada ni beneficios plenos. Es maquillaje estadístico, no formalización real.

Aumento de la informalidad — Datos del INEGI (ENOE) muestran que la informalidad subió a 55.4% en el tercer trimestre de 2025 (vs. 54.6% en 2024), con más de 33 millones de personas sin seguridad social. En noviembre de 2025, se perdieron más de 1 millón de empleos totales (casi todos informales), y el acumulado anual de ocupación se estancó o retrocedió en comparación interanual.
Caída de patrones y PYMES —.

Se perdieron alrededor de 24-25 mil registros patronales en 2025 (peor que los 17 mil de 2024), con impacto mayor en pequeñas empresas (2-5 empleados). Esto refleja cierre de negocios, menor inversión y un entorno hostil para el empresariado.

México necesita urgentemente un cambio: incentivos fiscales reales para inversión, certeza jurídica, impulso a la manufactura estratégica y políticas que generen empleo de calidad, no solo registros ficticios. De lo contrario, 2026 podría agravar esta tendencia descendente, dejando a millones sin futuro digno. La caída del empleo formal en 2025 no es un bache; es una advertencia.

Diputado federal Héctor Saúl Téllez vicecoordinador de la fracción del PAN