La lucha contra la corrupción suele asociarse a grandes reformas legales, sistemas de control institucional o discursos políticos de alto nivel. Sin embargo, en el Estado de México, una experiencia nacida desde el territorio, la identidad indígena y la organización comunitaria demuestra que la vigilancia ciudadana también puede germinar desde abajo, con rostro humano y sentido colectivo. Por su destacada labor comunitaria orientada a fortalecer la participación de infancias, juventudes y mujeres otomíes, la universitaria Nallely Rodríguez Bruno fue distinguida con el Premio Anual Anticorrupción del Estado de México y Municipios 2025, en su segunda edición.
Egresada de la Facultad de Contaduría y Administración de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Rodríguez Bruno recibió el galardón en la categoría “Sectores empresarial o social”, gracias al proyecto “Guardianes del Futuro: modelo comunitario otomí para la transparencia y la mejora continua”, durante la conmemoración del Día Internacional contra la Corrupción, celebrada el pasado mes de diciembre. El reconocimiento no solo destaca una iniciativa innovadora, sino que visibiliza el papel estratégico de los pueblos originarios en la construcción de prácticas democráticas y de rendición de cuentas.
Licenciada en Administración y Maestra en Administración de Sistemas de Calidad por la Máxima Casa de Estudios mexiquense, Nallely Rodríguez explicó que “Guardianes del Futuro” surge de la articulación entre conocimientos académicos y una adecuada gestión de procesos, aplicada a la realidad comunitaria del municipio de Temoaya. El resultado es una red comunitaria integrada por habitantes que actúan como personas alertadoras y detectoras de posibles irregularidades, capaces de prevenir y vigilar actos de corrupción desde el territorio mismo.
Este ejercicio de monitoreo ciudadano, detalló, ha permitido no solo identificar riesgos, sino también facilitar la presentación de denuncias ante las instancias públicas correspondientes, fortaleciendo la relación entre comunidades e instituciones. La experiencia, dijo, abre la posibilidad de replicar el modelo en otros municipios del Estado de México, adaptándolo a contextos locales y culturales diversos.
“Podemos ser nuestras y nuestros propios guardianes comunitarios porque estamos cerca de los bosques, de nuestra tierra y de lo que debemos cuidar. Además de actuar como personas defensoras, podemos ser un puente para que las instituciones, a través de nosotros, prevengan estos actos de corrupción tanto en Temoaya como en el Estado de México”, enfatizó la galardonada, subrayando el valor de la vigilancia social desde una perspectiva comunitaria.
Orgullosamente otomí y con 33 años de edad, Rodríguez Bruno destacó que el papel de los pueblos originarios es fundamental para el desarrollo integral de las sociedades. Al mismo tiempo, reconoció que el trabajo y liderazgo de las mujeres indígenas continúa siendo una tarea pendiente en términos de reconocimiento y participación plena. En ese contexto, afirmó que este premio representa una oportunidad para visibilizar la contribución de las mujeres indígenas y garantizar su presencia en todos los ámbitos sociales, desde la toma de decisiones hasta la defensa del territorio y los recursos naturales.
La universitaria también resaltó el papel que la UAEMéx ha tenido en su formación profesional y humana. “La UAEMéx se distingue por su humanismo y su excelencia académica. Sus docentes me enseñaron que el conocimiento no se queda en las aulas, sino que debe compartirse y aplicarse en nuestra comunidad y en el quehacer cotidiano”, expresó, al reconocer que la universidad le brindó las herramientas necesarias para incidir de manera positiva en su entorno.
Finalmente, Nallely Rodríguez Bruno exhortó a la comunidad auriverde a impulsar proyectos que beneficien a sus localidades, convencida de que las ideas que surgen desde la universidad pueden generar impactos reales en los ámbitos social, académico, sostenible y humanitario. Cabe destacar que, además de este premio, es fundadora y presidenta de la Asociación Civil “Desde la montaña” y defensora de los bosques y de los pueblos originarios, labor por la cual también fue distinguida en 2025 con el Reconocimiento a Defensoras y Defensores Ambientales del Estado de México, en la categoría “Mujer Indígena Defensora Ambiental”.

