Ciudad de México, 19 de enero de 2026.
La presidenta del PAN en la Ciudad de México, Luisa Gutiérrez Ureña, lanzó una advertencia contundente: el PAN no avalará una reforma electoral diseñada desde el Ejecutivo, elaborada por militantes de Morena y que excluye a la oposición y a la ciudadanía.
“Las elecciones se ganan con votos, no con miedo, no con dinero ilegal ni con árbitros sometidos. Cuando el gobierno escribe las reglas, controla al árbitro y compite al mismo tiempo, la democracia deja de existir”, sentenció.

Gutiérrez calificó la propuesta como una #LeyMaduro, al compararla con el modelo venezolano que vació la democracia desde la ley, mediante el control del órgano electoral, la eliminación de contrapesos y la fabricación de mayorías artificiales.
“Esta legislación no es un ajuste técnico ni una modernización legal; es un proyecto de control político que pone en riesgo la pluralidad, la equidad en las elecciones y la propia democracia mexicana”, advirtió.

La dirigente panista alertó sobre el componente más delicado: el financiamiento público. “Morena quiere reducirlo no por convicción democrática, sino porque ya no lo necesita. Lo que más preocupa es que esta reforma normaliza el dinero del crimen organizado en la política, particularmente el que proviene del narcotráfico”, señaló, recordando antecedentes como el huachicol fiscal, los casos de La Barredora y los Carmona, así como sanciones internacionales contra políticos vinculados al partido oficial.

Por su parte, la diputada local del PAN, Laura Álvarez Soto, subrayó que reducir el financiamiento sin fortalecer la fiscalización no combate la corrupción: la legaliza. “No defendemos el dinero público; defendemos los controles”, enfatizó.
Álvarez también denunció el intento de debilitar al Instituto Nacional Electoral y centralizar funciones que deben ser autónomas. “Debilitar al árbitro no ahorra dinero, cuesta democracia. Sin un árbitro autónomo no hay elecciones libres”, afirmó.

Finalmente, Gutiérrez advirtió sobre el riesgo de eliminar mecanismos de representación proporcional bajo el argumento de austeridad, cuando el verdadero problema es la sobrerrepresentación fraudulenta que Morena utilizó para fabricar mayorías. “Con el 54 por ciento de los votos se quedaron con el 73 por ciento del Congreso federal. No ganaron esas mayorías, las fabricaron torciendo la ley”, concluyó.