La incertidumbre se apoderó del escenario político ártico luego de que el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, admitiera que no tiene conocimiento sobre el contenido del supuesto “marco de acuerdo” anunciado por el presidente estadounidense, Donald Trump, tras conversaciones con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte.

“En cuanto al acuerdo del que se ha estado hablando, tampoco sé qué tiene en concreto”, confesó Nielsen en rueda de prensa, dejando claro que, pese a los anuncios de Washington, el Gobierno groenlandés no ha recibido información oficial sobre los términos del pacto. El líder insistió en que existe un grupo de alto nivel trabajando en una solución bilateral, pero subrayó que cualquier negociación debe respetar los principios fundamentales de soberanía.

Nielsen fue categórico al afirmar que Groenlandia y el Reino de Dinamarca son los únicos con mandato para suscribir acuerdos internacionales. “La soberanía es una línea roja. Nuestra integridad, nuestras fronteras y el derecho internacional son definitivamente un límite que no queremos que nadie cruce”, enfatizó, marcando distancia frente a cualquier intento de imposición externa.

El pronunciamiento ocurre en medio de crecientes tensiones geopolíticas en el Ártico, donde Estados Unidos busca reforzar su presencia estratégica frente a Rusia y China. Sin embargo, la falta de claridad sobre el alcance del acuerdo anunciado por Trump abre interrogantes sobre la transparencia y el respeto a la autonomía de Groenlandia, territorio clave por su ubicación y recursos naturales.

La postura del primer ministro envía un mensaje contundente: la cooperación es posible, pero no a costa de la soberanía. En un contexto global donde las disputas territoriales y los intereses estratégicos se intensifican, Groenlandia deja claro que no está dispuesta a ceder ni un milímetro de su integridad.