El diputado Ricardo Monreal Ávila, presidente de la Junta de Coordinación Política (JUCOPO) y coordinador del grupo parlamentario de Morena, reconoció que las negociaciones para la reforma electoral avanzan lentamente y que los tiempos se ajustan peligrosamente. En entrevista tras la inauguración del Modelo Parlamentario Universitario en San Lázaro, el legislador subrayó que sin el respaldo del Partido Verde y del PT “no hay posibilidades de reformas constitucionales”, por lo que el entendimiento entre las fuerzas políticas es indispensable para que la iniciativa llegue antes de la segunda semana de febrero.

Monreal confirmó que continúan las reuniones y que ya se han abordado temas preliminares, aunque dijo no tener en sus manos ningún documento formal. “Cada día que pasa mete presión”, advirtió, al tiempo que reiteró que el plazo para recibir la propuesta es febrero. El legislador no ocultó el riesgo de que la iniciativa ni siquiera se presente si no hay acuerdos entre los aliados.

En otro tema, el coordinador morenista se pronunció sobre la polémica compra de camionetas blindadas para ministros de la Corte, calificando el hecho como preocupante y contrario a la filosofía del movimiento. “Nuestra doctrina es clara: debemos ser ejemplo, aunque no siempre lo somos. Nos excedemos y abusamos, y eso contradice lo que construimos”, señaló. Monreal llamó a la reflexión y corrección por parte del Poder Judicial, aunque evitó confrontar directamente: “Es un asunto de ellos. No me quiero meter con otro poder, porque no quiero que se metan conmigo”.

Con tono autocrítico, el legislador reconoció que estas prácticas generan cuestionamientos legítimos de la ciudadanía y dañan la imagen del movimiento. “El 99 por ciento de los militantes cumple con el ideario político, pero el uno por ciento lo distorsiona todo”, puntualizó.

La advertencia de Monreal sobre los riesgos en la reforma electoral y su llamado a la congruencia en materia de austeridad reflejan la tensión política que se vive en el Congreso, donde cada decisión puede marcar el rumbo de la democracia y la credibilidad institucional.