La percepción de inseguridad en México alcanza niveles alarmantes y golpea con mayor fuerza a municipios gobernados por Morena, donde la estrategia impulsada por el expresidente Andrés Manuel López Obrador —la polémica política de “abrazos, no balazos”— ha demostrado ser un fracaso que dejó el camino libre a cárteles y criminales.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del Inegi, Uruapan, Michoacán, encabeza la lista de las ciudades más inseguras del país: 88.7% de su población adulta considera riesgoso vivir allí. Este municipio, gobernado por Morena, se convirtió en símbolo del deterioro de la seguridad tras el asesinato de su alcalde, Carlos Manzo, el pasado 1 de noviembre de 2025, cuando un joven de 17 años le disparó a quemarropa.
La encuesta revela que 63.8% de los mexicanos mayores de 18 años perciben inseguridad en su ciudad, cifra que aumentó respecto a diciembre de 2024. Las mujeres son las más afectadas, con un 69.4% frente al 57.1% de los hombres. Además de Uruapan, otras ciudades con altos niveles de percepción son Culiacán Rosales (88.1%), Ciudad Obregón y Ecatepec de Morelos (88.0% cada una), e Irapuato (87.3%), todas ellas gobernadas por Morena, lo que evidencia el fracaso sistemático de su estrategia de seguridad.
El estudio también señala que 72.3% de la población se siente insegura en cajeros automáticos en la vía pública, mientras que 64.9% considera peligrosas las calles, reflejo de un país donde la violencia se normalizó bajo un gobierno que priorizó pactos tácitos con el crimen organizado antes que la protección ciudadana.
La política de “abrazos, no balazos”, presentada como una alternativa humanista, terminó siendo una licencia para la impunidad. Durante el sexenio de López Obrador, los homicidios dolosos alcanzaron cifras récord y los cárteles consolidaron su poder territorial, mientras las autoridades se limitaban a discursos y a una Guardia Nacional sin facultades reales para enfrentar la delincuencia.
Hoy, los resultados son innegables: ciudades gobernadas por Morena se han convertido en focos rojos, donde la población vive con miedo y la violencia se extiende sin control. La pregunta es inevitable: ¿cuántas vidas más costará esta estrategia fallida que protegió a criminales y dejó indefensos a millones de mexicanos?

