El mercado global de metales preciosos vive un momento sin precedentes. El oro se aproxima a la barrera psicológica de los 5.000 dólares por onza, mientras que la plata supera por primera vez los 100 dólares, consolidando un repunte histórico que ha sacudido a los mercados internacionales. Este fenómeno, que recuerda los episodios más críticos de la crisis financiera de 2008, responde a una combinación explosiva de factores: tensiones geopolíticas, incertidumbre monetaria y fuga masiva de capitales del dólar estadounidense.

¿Por qué suben el oro y la plata?

El detonante principal ha sido la creciente fricción entre Estados Unidos y Europa, que se intensificó durante el Foro Económico Mundial de Davos, donde el presidente Donald Trump amenazó con imponer aranceles a países europeos en medio de su insistencia por controlar Groenlandia. Estas tensiones han encendido las alarmas sobre una posible guerra comercial transatlántica, generando volatilidad en los mercados y debilitando al dólar, que atraviesa su peor semana desde mayo de 2025.

A ello se suma la pérdida de confianza en la Reserva Federal, tras los ataques políticos que cuestionan su independencia, y el temor a una política monetaria errática. Los inversionistas, ante este escenario, han abandonado bonos y divisas tradicionales para refugiarse en activos físicos como el oro y la plata, considerados históricamente seguros frente a crisis y depreciación monetaria

El papel de los bancos centrales

No solo los inversionistas privados están detrás del rally. Bancos centrales de todo el mundo han incrementado agresivamente sus reservas de oro, buscando diversificar sus carteras y reducir la dependencia del dólar. Países como Polonia, Brasil, China y Kazajistán lideran las compras, mientras que el Consejo Mundial del Oro reporta adquisiciones récord en los últimos meses. Este movimiento responde al temor de que el dólar sea utilizado como arma geopolítica y a la necesidad de blindarse frente a riesgos fiscales y financieros globales.

Impacto global y perspectivas

El encarecimiento del oro y la plata no solo afecta a los mercados financieros, sino también a la industria. La plata, además de ser un activo refugio, es clave para la producción de paneles solares, semiconductores y autos eléctricos, lo que anticipa presiones sobre los costos industriales y posibles ajustes en la transición energética. Analistas advierten que, si la tendencia continúa, podríamos ver un reacomodo profundo en las cadenas de suministro y en la política económica global

Por ahora, el consenso apunta a que el oro podría superar los 5.000 dólares en las próximas semanas, mientras la plata consolida su posición por encima de los 100 dólares. Sin embargo, expertos advierten que la volatilidad será alta y que cualquier alivio en las tensiones geopolíticas podría moderar el rally. Aun así, el mensaje es claro: los metales preciosos han recuperado su papel protagónico como refugio en tiempos de incertidumbre