El Pentágono ha publicado la Estrategia de Defensa Nacional 2026, un documento que redefine las prioridades militares de Estados Unidos bajo la administración de Donald Trump. Esta hoja de ruta marca un giro radical hacia la protección del territorio nacional, el control del hemisferio occidental y la disuasión frente a China, dejando en segundo plano compromisos globales previos. Sin embargo, el cambio más significativo para México es que América Latina, y en particular la frontera sur, se convierten en el centro de la agenda militar estadounidense.
Puntos clave de la estrategia
- Seguridad fronteriza como prioridad absoluta: El documento establece que “la seguridad fronteriza es seguridad nacional”, lo que implica un endurecimiento extremo en el control migratorio y la posibilidad de acciones militares directas contra lo que Washington denomina “narcoterrorismo”. El Pentágono advierte que, si los países socios —incluido México— no cumplen con su parte, Estados Unidos está dispuesto a actuar unilateralmente, como lo demostró en la reciente operación que capturó a Nicolás Maduro en Venezuela.
- Restauración del dominio militar en el hemisferio occidental: La estrategia retoma la Doctrina Monroe bajo lo que analistas llaman el “Corolario Trump”, que busca garantizar el acceso estadounidense a territorios clave como el Canal de Panamá, el Golfo de México y Groenlandia. Esto significa que México, por su posición estratégica y sus recursos energéticos, queda bajo una vigilancia reforzada y en riesgo de presiones para alinearse con los intereses militares y comerciales de Washington.
- Acciones contra el narcotráfico y migración: El Pentágono califica a los cárteles como “narcoterroristas” y plantea opciones militares para desmantelar estas redes. México aparece explícitamente en el documento como socio clave para impedir que inmigrantes ilegales y organizaciones criminales lleguen a la frontera estadounidense. Esto abre la puerta a operaciones conjuntas más agresivas e incluso incursiones unilaterales, lo que representa un riesgo directo para la soberanía nacional.
Impactos para México
- Presión diplomática y militar: La narrativa estadounidense vincula a México con problemas de migración y narcotráfico, justificando una postura intervencionista. Esto podría traducirse en amenazas de sanciones, condicionamiento de acuerdos comerciales y despliegue de fuerzas en la frontera.
- Riesgo para la soberanía: La estrategia menciona la posibilidad de “acciones decisivas” si los socios no cumplen con los objetivos de seguridad. En la práctica, esto significa que México podría enfrentar operaciones militares estadounidenses en territorio nacional bajo el argumento de combatir el narcoterrorismo.
- Tensión en la relación bilateral: Con el TMEC en vigor, cualquier escalada militar o presión política podría afectar la estabilidad económica y comercial. Además, la ausencia de referencias al cambio climático en la estrategia elimina un espacio de cooperación que antes existía, dejando la relación centrada en seguridad y migración.
- Mayor militarización en la región: El Pentágono busca consolidar su presencia en América Latina, lo que podría implicar bases militares, operaciones conjuntas y un incremento en la vigilancia tecnológica, incluyendo sistemas de inteligencia artificial para control fronterizo y monitoreo regional.
En síntesis, la nueva estrategia del Pentágono no solo redefine la política de defensa estadounidense, sino que coloca a México en el centro de una agenda militar que prioriza la seguridad fronteriza y el combate al narcotráfico por encima de la cooperación diplomática. Esto plantea un escenario complejo que exige respuestas firmes para proteger la soberanía nacional y evitar que la relación bilateral derive en imposiciones unilaterales.

