Una poderosa tormenta invernal mantiene en alerta a Estados Unidos, con temperaturas árticas, nieve y hielo que se extienden desde Texas hasta Nueva Inglaterra. Las autoridades advierten sobre riesgos severos, incluidos apagones masivos, mientras millones de personas enfrentan condiciones extremas. En ciudades como Chicago, las clases fueron suspendidas ante el peligro que representan las bajas temperaturas y la acumulación de nieve.

Meteorólogos alertaron que los daños podrían ser comparables a los de un huracán, debido al peso del hielo sobre la infraestructura eléctrica y vial. Más de 177 millones de habitantes están bajo advertencias por nieve o hielo, y más de 200 millones enfrentan alertas por frío extremo. Se prevé que la tormenta avance desde el sur y centro del país hacia el noreste, con acumulaciones de hasta 30 centímetros de nieve en Washington, Nueva York y Boston, donde se declaró emergencia por las gélidas condiciones.

El impacto también se refleja en el transporte aéreo: más de mil vuelos fueron cancelados este 23 de enero, según el portal FlightAware, con Dallas como la ciudad más afectada. Las autoridades recomiendan evitar traslados innecesarios y mantenerse informados ante un fenómeno que amenaza con paralizar amplias zonas del país.