En un contexto en el que las enfermedades crónicas no transmisibles representan uno de los mayores desafíos para los sistemas de salud y para la productividad social, el Ayuntamiento de Toluca decidió colocar la prevención en el centro de su agenda pública. A través del programa “Toluca se pone en forma”, el gobierno municipal, encabezado por el alcalde Ricardo Moreno, y el Sistema Municipal DIF, presidido por Rocío Pegueros Velázquez, buscan transformar los hábitos de la población mediante una estrategia que combina acompañamiento médico, incentivos económicos y corresponsabilidad ciudadana.
Más allá de una competencia para perder peso, el programa se presenta como una intervención integral que reconoce que problemas como la obesidad, la diabetes, la hipertensión y los padecimientos cardiovasculares no solo afectan la salud individual, sino que tienen impactos directos en la calidad de vida, el bienestar familiar y la economía local. Durante la conferencia de prensa La Toluqueña, el alcalde fue claro al señalar que esta política pública se enfoca en atacar las causas, no solo las consecuencias: los malos hábitos alimenticios y la falta de actividad física.
“Por primera vez se paga por perder kilos”, afirmó Ricardo Moreno, sintetizando el carácter innovador de la iniciativa. La frase, más allá de lo anecdótico, refleja un cambio de enfoque: incentivar conductas saludables como una inversión social. En lugar de destinar recursos únicamente a la atención de enfermedades ya desarrolladas, el municipio apuesta por prevenirlas, reconociendo que cada kilo perdido puede representar un ahorro futuro en atención médica y, sobre todo, una mejora tangible en la vida de las personas.
Desde el DIF Toluca, Rocío Pegueros Velázquez subrayó que el programa se alinea con las recomendaciones de organismos internacionales y nacionales que insisten en fortalecer la prevención como eje de las políticas de salud. Recordó que Toluca, por su ubicación a gran altitud, registra porcentajes relevantes de padecimientos como enfermedades cardiacas, lo que hace aún más urgente promover estilos de vida activos y una alimentación adecuada.
La presidenta del DIF destacó que la institución no parte de cero. Tan solo en las clínicas SaluDIF se han otorgado alrededor de 8 mil 500 consultas nutricionales, lo que evidencia tanto la magnitud del problema como el interés de la población por recibir orientación profesional. En ese sentido, “Toluca se pone en forma” no es un esfuerzo aislado, sino la continuidad de una política preventiva que ahora se amplía y se refuerza con un componente de participación comunitaria.
El programa iniciará el próximo 16 de febrero y concluirá el 23 de mayo, periodo durante el cual las y los participantes contarán con acompañamiento médico profesional. La convocatoria está dirigida exclusivamente a personas toluqueñas, quienes podrán inscribirse en su clínica más cercana o en puntos específicos, presentando únicamente su INE y RFC. La simplicidad del trámite busca eliminar barreras de acceso y fomentar una amplia participación.
Uno de los elementos que más ha llamado la atención es la bolsa de premios, diseñada como un estímulo adicional para mantener la constancia y el compromiso. Se repartirán 75 mil pesos para el primer lugar, 50 mil para el segundo y 25 mil para el tercero, en cada una de las cuatro categorías establecidas. Sin embargo, las autoridades han insistido en que el verdadero premio es la mejora en la salud y el bienestar personal.
Con este programa, Toluca envía un mensaje claro: la salud no es solo una responsabilidad individual, sino un asunto público que requiere políticas innovadoras, coordinación institucional y participación social. “Toluca se pone en forma” representa así un experimento de política pública que, de resultar exitoso, podría convertirse en un referente para otros municipios que buscan enfrentar la epidemia de enfermedades crónicas desde la prevención y no únicamente desde la atención reactiva.

