Durante años, el estado de las calles ha sido uno de los reclamos más persistentes de la ciudadanía en Toluca. Baches que reaparecen tras cada temporada de lluvias, avenidas intervenidas de manera parcial y recursos públicos que parecían diluirse en soluciones temporales. Hoy, el gobierno municipal busca cambiar esa narrativa mediante una estrategia que combina planeación técnica, administración eficiente y el uso de tecnologías innovadoras para la pavimentación, con el objetivo de dejar atrás la lógica del “parche” y avanzar hacia vialidades durables.
El alcalde Ricardo Moreno aseguró que el avance en la reconstrucción, mantenimiento y rehabilitación de calles y avenidas de la capital es resultado de una mejor administración de los recursos públicos y de una planeación ajustada a las condiciones reales de cada vialidad. Prueba de ello, dijo, es la entrega de 11 obras de pavimentación en tan solo una semana, realizadas en colonias como Parques Nacionales, Del Parque y Moderna de la Cruz, así como en delegaciones históricamente rezagadas como San Pablo Autopan, San Pedro Totoltepec, Tlacotepec, Capultitlán, San Juan Tilapa y Otzacatipan.
Más allá del número de obras, el enfoque del gobierno municipal radica en el “cómo” se están haciendo. Moreno explicó que actualmente se emplean cinco sistemas tecnológicos distintos para atender la problemática de los baches, seleccionados cuidadosamente con base en factores como el uso de la calle, el peso vehicular que soporta y las condiciones del terreno. Esta diferenciación técnica marca un cambio respecto a prácticas anteriores, donde una misma solución se aplicaba de manera generalizada, sin considerar las particularidades de cada vialidad.
Uno de los métodos más innovadores es el uso de concreto ecológico, una técnica que incorpora una geocelda entre la base compactada y el concreto. Este sistema no solo distribuye de manera más eficiente el peso de los vehículos, sino que permite la absorción del agua hacia el subsuelo, reduciendo encharcamientos y contribuyendo a la recarga hídrica. En una ciudad que enfrenta tanto problemas de inundaciones como de abatimiento de mantos acuíferos, esta tecnología representa una alternativa con beneficios estructurales y ambientales.
Para avenidas con alto flujo vehicular y tránsito de carga pesada, el municipio opta por la reconstrucción con concreto hidráulico de alta resistencia. Se trata de una capa de 20 centímetros de espesor, reforzada con malla electrosoldada y canastillas de acero, diseñada para soportar condiciones extremas y prolongar la vida útil de las vialidades. Esta solución, aunque implica una mayor inversión inicial, reduce significativamente los costos de mantenimiento a mediano y largo plazo.
En otras zonas estratégicas se aplica pavimento asfáltico en caliente, con un espesor compactado de siete centímetros, lo que incrementa su durabilidad frente al desgaste cotidiano. Vialidades como Texcoco, 18 de Marzo y Agustín Millán ya han sido intervenidas bajo este esquema, priorizando su importancia como ejes de movilidad para miles de automovilistas y usuarios del transporte público.
De manera complementaria, el gobierno municipal utiliza el sistema de slurry asfáltico, un tratamiento preventivo que permite extender la vida útil de las avenidas entre cinco y seis años. Este recubrimiento con polímeros sella el asfalto, lo protege de la humedad y reduce el deterioro causado por las lluvias, un factor clave en una ciudad donde la temporada pluvial suele acelerar el desgaste de las calles.
Ricardo Moreno subrayó que esta estrategia, basada en el análisis de usos y pesos de cada calle, no solo genera ahorros significativos para el municipio, sino que permite atender con mayor rapidez a las delegaciones que más lo necesitan. Con el respaldo del Gobierno del Estado de México, el Ayuntamiento busca avanzar de manera gradual pero constante en la transformación de Toluca, apostando por soluciones técnicas que privilegien la durabilidad sobre la improvisación.
En un contexto de recursos limitados y demandas ciudadanas crecientes, la apuesta por una pavimentación inteligente podría marcar la diferencia entre calles que se deterioran cada año y vialidades pensadas para resistir el paso del tiempo. El reto, coinciden autoridades y ciudadanos, será mantener esta visión a largo plazo y convertirla en una política sostenida que impacte de manera real en la movilidad y la calidad de vida de la capital mexiquense.

