Por José Antonio Chávez
La senadora Paloma Sánchez ha sido una política incómoda para el gobernador de Sinaloa, Rubén Rocha Moya por sus múltiples denuncias de la inseguridad que se vive en esa entidad.
La legisladora ha pedido la urgente intervención del propio gobierno federal para combatir la violencia que se ha convertido en una pesadilla para los sinaloenses a raíz de la caída de Ismael “El Mayo” Zambada y los hijos del Chapo Guzmán.
A penas el septiembre del año pasado, denunció que, a un año de las balaceras y bloqueos del 9 de septiembre de 2024, Sinaloa sigue atrapado en una espiral de violencia que mantiene a la población bajo el miedo y la incertidumbre.
Citó, en esos días, cifras de millones de pérdidas económicas al empresariado y comerciantes, secuestros, unos dos mil homicidios y la desaparición de unas mil 900 personas, entre ellos jóvenes.
El estado se recrudeció y una gran parte de comercios han cerrado, no se puede caminar por las calles en Culiacán y los alumnos en las escuelas ya no están tan seguros.
Incluso citó la megamarcha de unos 50 mil sinaloenses para exigir la paz y terminar la inseguridad. Ello molestó al gobernador Rocha Moya que ha sido señalado por sus presuntos nexos con los cárteles de la droga por Estados Unidos.
Bueno, ayer ocurrió un atentado contra dos diputados de Movimiento Ciudadano, Elizabeth Montoya y Sergio Félix Torres, fueron balaceados por grupos criminales que los interceptaron cuando circulaban en su vehículo luego de salir del Congreso del Estado.
Ambos fueron hospitalizados y Félix Torres se reportó grave, la inseguridad se suma, ayer mismo al secuestro de diez ingenieros de la minera canadiense Silver, en un el municipio de Concordia.
Esa entidad se recrudeció desde hace más de un año cuando registró el secuestro de Ismael “El Mayo” Zambada por los hijos del Chapo que jugaron un cuatro con el gobernador Rubén Rocha para engañarlo en un encuentro como mediador con el mandamás del estado y el ex rector, Héctor Melesio Cuén.
Ayer surgieron las reacciones de todos los partidos políticos de la oposición, desde luego que el líder nacional del PRI, Alejandro Moreno “Alito” condenó con toda firmeza el ataque armado contra los diputados, y mostró su solidaridad total con ellos y sus familias.
A pesar de las diferencias que sostiene con la dirigencia del partido Naranja, Alito se solidarizó. Que ese ataque s legisladores muestra el nivel de descontrol que se vive. La inseguridad esta fuera de control y el gobierno de Morena, Rubén Rocha, ha sido incapaz de frenarla.
El coordinador de los senadores de Movimiento Ciudadano, Clemente Castañeda además de condenar el atentado, expuso que la violencia no puede seguir marcando la vida pública del país. México merece paz, legalidad y garantías para ejercer la política sin miedo.
Adelantó que frente a esos hechos presentará un punto de acuerdo de urgente resolución para exigir justicia y resultados por parte de las autoridades. Ese acuerdo, sin duda será respaldado por el PRI de Alito y el PAN de Ricardo Anaya.
El domingo las presidentas de la Cámara de Diputados, la panista Kenia López y la presidenta del Senado, la morenista, Laura Itzel Castillo serán las responsables de dar inicio a la sesión de Congreso para arrancar el periodo de sesiones en ambas Cámaras.
Desde luego que el atentado será el tema central, aprovechara la oposición que se conjuntan senadores y diputados para poder alzar la voz sobre este atentado.
Para que se dé una idea de la concentración política, estarán los coordinadores lideres de sus bancadas, Ricardo Monreal y Adán Augusto López de Morena; Rubén Moreira y Manuel Añorve del PRI; Elías Lixa y Ricardo Anaya del PAN; Clemente Castañeda e Ivonne Ortega de MC; Manuel Velasco y Carlos Puente del Verde y Reginaldo Sandoval y Geovanna Bañuelos.

