En una ciudad donde durante años se normalizó el deterioro de los espacios públicos y la distancia entre autoridades y ciudadanía, las pequeñas acciones colectivas comienzan a marcar diferencias profundas. Toluca vive hoy un proceso de recomposición social que va más allá de la obra visible y se instala en el terreno de lo simbólico: recuperar la confianza, el sentido de pertenencia y la corresponsabilidad. Bajo ese enfoque, el programa Yo pongo guapa a Toluca ha encontrado en las escuelas un punto estratégico para reconstruir comunidad desde la base.

Cerca de 60 instituciones educativas de la capital mexiquense han sido intervenidas mediante este esfuerzo conjunto entre el Gobierno municipal encabezado por Ricardo Moreno y la población. No se trata únicamente de pintura nueva o de patios limpios, sino de un mensaje claro: el entorno escolar importa y su cuidado no es responsabilidad exclusiva del Estado, sino una tarea compartida. La escuela, como espacio formativo y social, se convierte así en un espejo del tipo de ciudad que se busca construir.

Durante la conferencia La Toluqueña, el presidente municipal subrayó que el pasado fin de semana se alcanzó un récord de participación con el programa Yo pongo guapa mi Escuela. Más de 3 mil personas —entre servidores públicos, directivos escolares, estudiantes, madres y padres de familia— se sumaron para barrer, pintar y mejorar 25 planteles educativos en distintos puntos del municipio. La cifra, más allá del dato, evidencia una disposición ciudadana que durante décadas parecía extraviada.

Este tipo de jornadas comunitarias permiten observar un fenómeno poco habitual en la vida urbana reciente: personas que no se conocían trabajando codo a codo por un objetivo común. En un contexto donde la fragmentación social ha sido una constante, la convivencia generada en torno a estas acciones refuerza vínculos y recupera prácticas solidarias que parecían relegadas al pasado. Para miles de niñas y niños, regresar a una escuela limpia, ordenada y digna no solo impacta en su ánimo, sino también en su percepción del cuidado colectivo y del valor de lo público.

El propio alcalde reconoció que estas acciones reflejan un sentido de comunidad que se había perdido por décadas. Y no es una afirmación menor. Las políticas públicas suelen medirse en metros cuadrados, montos invertidos o tiempos de ejecución; sin embargo, pocas veces se evalúa su capacidad para recomponer el tejido social. En este caso, la transformación material de los planteles va acompañada de un proceso intangible pero fundamental: el involucramiento directo de la ciudadanía en la mejora de su entorno inmediato.

En paralelo a esta estrategia social, el Gobierno municipal avanza en un terreno menos visible pero igual de relevante: el saneamiento de las finanzas públicas. Durante la misma conferencia, Ricardo Moreno informó sobre la firma de un convenio entre el Ayuntamiento de Toluca y la Comisión Federal de Electricidad (CFE) para atender la deuda histórica del Organismo Agua y Saneamiento, que superaba los 80 millones de pesos. Gracias a este acuerdo, el adeudo se redujo a cerca de la mitad y se estableció un plazo de 24 meses para liquidar el monto restante.

Este paso representa un respiro financiero y, al mismo tiempo, una señal de orden administrativo. Resolver pasivos heredados no solo libera recursos para nuevos proyectos, sino que fortalece la capacidad del municipio para planear a mediano y largo plazo. En un contexto donde las deudas suelen convertirse en cargas estructurales, el convenio con la CFE abre la puerta a una gestión más eficiente y responsable de los servicios básicos.

La combinación de participación ciudadana y disciplina financiera dibuja un modelo de gobierno que apuesta por la corresponsabilidad. Mientras la población se involucra activamente en el cuidado de escuelas y espacios públicos, la administración municipal trabaja en la regularización de adeudos que impactan directamente en la calidad de los servicios. Ambas acciones convergen en un mismo objetivo: mejorar la vida cotidiana de las y los toluqueños.