En un contexto marcado por la urgencia de atender problemáticas sociales y ambientales de manera colectiva, las juventudes se posicionan como agentes clave de transformación cuando cuentan con espacios de formación, acompañamiento y participación activa. Bajo esta premisa, el Premio Municipal de la Juventud 2025, en la modalidad de Labor Social y Ambiental, se convierte no sólo en un reconocimiento individual, sino en un reflejo del impacto que la educación pública y el compromiso comunitario pueden generar cuando convergen.

Este año, el galardón distinguió a dos integrantes de la comunidad de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx): Victoria González Herrera, egresada de la Facultad de Antropología, e Isaac López Martínez, estudiante del Plantel “Cuauhtémoc” de la Escuela Preparatoria. Sus trayectorias, aunque distintas en edad y etapa académica, coinciden en un elemento central: la convicción de que el cambio social comienza desde la participación activa y la sensibilidad frente a las realidades que rodean a las comunidades.

Para Victoria González Herrera, originaria de Jiquipilco, la universidad fue mucho más que un espacio de formación académica. Su paso por la UAEMéx le permitió construir una red de aprendizaje y acompañamiento que dio sentido a su vocación social. Desde las aulas y el trabajo de campo, encontró herramientas teóricas y humanas para comprender las desigualdades y, sobre todo, para actuar frente a ellas. En ese proceso, el diálogo con profesoras, profesores y compañeras fue determinante para consolidar una mirada crítica y comprometida.

Esa visión se materializó en Marea Roja, una iniciativa surgida desde la Facultad de Antropología que impulsa la educación en salud menstrual como un tema de derechos humanos y dignidad. A través del trabajo colectivo, Victoria y su equipo han llevado talleres y espacios de escucha a mujeres de Toluca y de municipios como Almoloya de Juárez, Villa de Allende y Naucalpan. Su labor parte de una premisa fundamental: hablar de menstruación implica escuchar historias, romper silencios y cuestionar estigmas profundamente arraigados. En ese ejercicio, la educación se convierte en una herramienta de empoderamiento y justicia social.

Por su parte, Isaac López Martínez, de 17 años y originario de Toluca, representa una generación que comienza a involucrarse desde edades tempranas en la vida pública y comunitaria. Como estudiante de bachillerato de la UAEMéx, ha encontrado en su escuela un espacio donde la formación académica va de la mano con la conciencia social. Su participación en parlamentos juveniles, ejercicios democráticos y actividades escolares con impacto comunitario ha ampliado su comprensión sobre la diversidad de realidades que conviven en su entorno.

Isaac reconoce que la convivencia cotidiana con docentes y compañeros ha sido clave para fortalecer su pensamiento crítico. A través de labores sociales impulsadas desde su plantel, ha tenido la oportunidad de conocer problemáticas distintas a las propias, una experiencia que, en sus palabras, “abre los ojos” y permite entender la importancia de no permanecer indiferente. Para él, el premio no es un punto de llegada, sino la continuidad de un proceso de participación que comenzó desde la infancia y que hoy se consolida con mayor claridad y responsabilidad.

Ambos galardonados coinciden en que uno de los principales retos para las juventudes es ser escuchadas y tomadas en cuenta en los espacios de toma de decisiones. Frente a estigmas que suelen minimizar su voz por razones de edad, Victoria e Isaac subrayan la importancia de insistir, dialogar y no renunciar a la participación. Desde su experiencia, todas las formas de pensar aportan a la construcción de soluciones colectivas cuando se articulan con respeto y compromiso.