El llamado “zar fronterizo” de Donald Trump, Tom Homan, se comprometió públicamente a “reinstaurar la ley y el orden” en Mineápolis, ciudad del norte de Estados Unidos sacudida desde principios de enero por la muerte de dos ciudadanos estadounidenses a manos de agentes federales durante operativos relacionados con la política antiinmigración.
En su primera comparecencia pública en Minesota, Homan afirmó que “la seguridad de la población es primordial”, y aseguró que el presidente Trump ordenó su despliegue para contener la crisis social y revisar la actuación de las fuerzas federales, en medio de protestas y señalamientos por uso excesivo de la fuerza.
Durante la conferencia, Homan admitió que “ciertas mejoras” son necesarias en la ejecución de las redadas migratorias, un reconocimiento poco habitual dentro de la actual administración.
«El presidente Trump y yo hemos reconocido que se necesitan realizar ciertas mejoras, y se harán. De eso se trata exactamente lo que estoy haciendo aquí”, declaró.
El funcionario sostuvo que existen protocolos de conducta para los agentes federales y advirtió que quienes no actúen de manera profesional serán sancionados, en un intento por reducir la presión política y social sobre el gobierno federal.

