La naturaleza volvió a demostrar su capacidad de asombro con un espectáculo poco común que fue observado en los cielos de Alaska, donde varias personas lograron captar la imagen de lo que parecían ser cuatro soles brillando de manera simultánea. El fenómeno, que rápidamente generó sorpresa y curiosidad, no se trata de un evento astronómico extraordinario, sino de un efecto óptico natural conocido como parhelio, una manifestación visual tan impactante como infrecuente.
El parhelio ocurre cuando la luz del Sol se refracta y refleja al atravesar cristales de hielo suspendidos en la atmósfera, generalmente presentes en nubes altas tipo cirros. Estas diminutas estructuras hexagonales actúan como prismas naturales, descomponiendo y desviando la luz solar, lo que provoca la aparición de puntos luminosos adicionales a ambos lados del Sol real, generando la ilusión de múltiples astros alineados en el cielo. En condiciones específicas de temperatura, altitud y orientación de los cristales, el efecto puede intensificarse y resultar visualmente impresionante.
Aunque el parhelio es un fenómeno conocido por la ciencia, su aparición sigue causando asombro incluso entre observadores experimentados, debido a la nitidez y simetría con la que se manifiesta. En regiones frías como Alaska, donde las condiciones atmosféricas favorecen la formación de cristales de hielo en suspensión, este tipo de eventos es más probable, aunque no por ello deja de ser extraordinario. El espectáculo recordó que, aun en plena era tecnológica, la naturaleza conserva la capacidad de sorprender y maravillar, regalando escenas que parecen sacadas de la ciencia ficción, pero que tienen su origen en las leyes más básicas de la física y la luz.

