Con 19 unidades, con tecnología de última generación, se puso en marcha la nueva ruta Quetzalcóatl: un ramal de la Línea 4 del Metrobús, totalmente eléctrico, que irá de la estación Amajac, sobre Paseo de la Reforma, al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, como una de las apuestas centrales de movilidad de la Ciudad de México rumbo al Mundial de Futbol 2026, prometieron las autoridades.
La nueva ruta Quetzalcóatl, operada por Grupo CISA, prestará servicio a lo largo de un corredor de 29 kilómetros que atraviesa el Centro Histórico y algunos de los puntos turísticos y logísticos más relevantes de la ciudad, como Buenavista, el Centro Histórico, Paseo de la Reforma, la TAPO, Pantitlán y el aeropuerto, afirmó la jefa de Gobierno, Clara Brugada, al encabezar el banderazo de salida.
Las unidades eléctricas se suman a la flota existente en la Línea 4, para un total de 74 unidades “cien por ciento limpias”, y amplían el recorrido que hasta ahora tenía como destino la estación San Lázaro.
«Con esta ampliación, la línea fortalece su función como enlace directo entre el aeropuerto, el corredor Reforma y las conexiones con otras líneas del Metrobús”, además de sistemas como el Metro y el Tren Ligero, enfatizó Brugada.
Subrayó que la nueva ruta forma parte de una visión de largo plazo para transformar la movilidad de la ciudad con miras a un sistema sustentable.
«Hoy entran en servicio 19 unidades bajo la perspectiva de la electromovilidad, que es el futuro al que queremos llevar el transporte de la Ciudad de México”, afirmó.
Las unidades que recorren la ruta Quetzalcóatl miden 8.5 metros, lo que las convierte en las más cortas de la flota del Metrobús, y están diseñadas para circular con mayor agilidad en zonas de alta densidad urbana.
Cuentan con baterías de 350 kilowatts-hora, una vida útil estimada de 15 años y capacidad para transportar hasta 70 pasajeros.
Además, ofrecen un viaje más silencioso y sin emisiones contaminantes, destacó en su oportunidad la directora general del sistema, Rosario Castro Escorcia.
Los camiones son de cama baja, con puertas corredizas que permiten abordar a nivel de banqueta, rampa retráctil para sillas de ruedas y espacios reservados para personas con discapacidad.
También integran un sistema de videovigilancia, monitoreado desde el centro de control del Metrobús, así como cobro a bordo, que permite pagar con la Tarjeta de Movilidad Integrada, tarjetas bancarias contactless y dispositivos electrónicos con tecnología NFC.
La operación contempla una frecuencia de paso de nueve minutos, con una oferta de 491 lugares por hora por sentido y una estimación de 3 mil viajes diarios, detalló.

