La senadora Paloma Sánchez, del Partido Revolucionario Institucional, advirtió que Sinaloa vive una crisis de violencia política y criminal tolerada por el gobierno, una situación que —dijo— ha dejado de ser excepcional para convertirse en una tragedia cotidiana que golpea a miles de familias, mientras las autoridades apuestan al desgaste social y al olvido institucional.

La legisladora señaló que el reciente ataque a balazos contra los diputados locales Sergio Torres y Elizabeth Montoya no es un hecho aislado, sino parte de un patrón sistemático de persecución, amenazas y agresiones contra opositores, ciudadanos críticos y personas que se atreven a exigir seguridad. Afirmó que en la entidad se ha instaurado un clima de intimidación donde alzar la voz implica un riesgo directo para la vida.

Paloma Sánchez alertó que en Sinaloa existe un registro constante de asesinatos, desapariciones, desplazamientos forzados y ataques armados, frente a un gobierno que responde con silencio e indiferencia. Denunció que tras más de 500 días de violencia ininterrumpida, no existe una estrategia real para recuperar la paz, al grado de que actividades básicas como hacer ejercicio al aire libre, llevar a los hijos a la escuela o transitar por carretera se han convertido en actos de alto riesgo.

Finalmente, subrayó que la población vive atrapada en un ambiente de miedo, donde denunciar significa exponerse y la justicia simplemente no llega. “En Sinaloa es más fácil ser asesinado o desaparecer que obtener justicia”, sentenció. La senadora priista exigió al gobierno asumir su responsabilidad y abandonar la lógica del “no pasa nada”, advirtiendo que bajo la administración de Morena la amenaza es clara: el paso del susto a la pérdida de la vida es cada vez más corto.