El secretario del Consejo de Seguridad de Rusia, Serguéi Shoigú, advirtió que la situación global “se está deteriorando rápidamente”, al señalar una acelerada transformación de la política internacional y un aumento de las tensiones geopolíticas, durante su visita oficial a China.

Las declaraciones se produjeron en el marco de una reunión celebrada en Pekín con el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, en la que ambas partes abordaron los principales desafíos en materia de seguridad internacional y el estado actual del orden global. En este contexto, Shoigú subrayó que Moscú observa con atención el proceso de militarización de Japón, al considerar que representa un factor adicional de inestabilidad en la región Asia-Pacífico.

El funcionario ruso reiteró el “apoyo constante y firme” de Rusia a la postura de China respecto a Taiwán, al tiempo que reafirmó la coincidencia estratégica entre ambos países frente a lo que califican como presiones externas y prácticas neocoloniales. En ese sentido, Shoigú sostuvo que Moscú apuesta por la construcción de un orden mundial multipolar justo, basado en el respeto a la soberanía de los Estados y en la cooperación internacional.

Asimismo, indicó que Rusia busca avanzar hacia una arquitectura de seguridad equitativa e indivisible en toda Eurasia, que permita garantizar la estabilidad regional y reducir los riesgos de confrontación. Estas posturas, dijo, forman parte de la visión estratégica rusa ante el actual reacomodo de fuerzas a nivel global.

Por su parte, el canciller chino Wang Yi coincidió en la necesidad de fortalecer la coordinación entre China y Rusia, al señalar que ambas naciones, como grandes potencias, deben impulsar “la construcción de un sistema de gobernanza global más justo y equitativo”. Subrayó que Pekín y Moscú están llamados a defender un mundo multipolar equitativo y ordenado, así como una globalización económica inclusiva, frente a los desafíos actuales del escenario internacional.

La reunión reafirmó el alineamiento político y estratégico entre Rusia y China en un contexto marcado por crecientes tensiones geopolíticas y la redefinición del equilibrio de poder a escala mundial.