El cáncer no es una sola enfermedad, sino un conjunto complejo de padecimientos de origen genético que comparten una característica fundamental: la alteración del ciclo natural de las células. Así lo explicó Juan Manuel Medina Castro, cirujano oncólogo y docente de la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), en el marco del Día Mundial contra el Cáncer, que se conmemora cada 4 de febrero y busca concientizar a la población sobre la prevención, el diagnóstico oportuno y el tratamiento de esta enfermedad.

De acuerdo con el especialista, el cáncer se origina cuando se rompe el equilibrio entre el crecimiento, la división y la muerte celular, procesos que normalmente están regulados por mecanismos precisos del organismo. “El cáncer surge cuando las células dejan de responder a estas señales naturales, lo que provoca su acumulación y expansión de manera descontrolada”, señaló Medina Castro. Este comportamiento anómalo es lo que permite que las células cancerígenas adquieran autonomía, dañen el órgano donde se originan, invadan tejidos cercanos y, en etapas avanzadas, se diseminen hacia otras partes del cuerpo mediante la metástasis.

El oncólogo subrayó que los tipos de cáncer más frecuentes no son iguales en todas las poblaciones, ya que varían según la región geográfica, el nivel de desarrollo de los países y la edad de las personas. En el caso de los hombres, los cánceres más comunes son el de colon, próstata y gástrico; mientras que en las mujeres predominan el de mama, cervicouterino, de endometrio y de ovario. En la población infantil, explicó, los padecimientos oncológicos más frecuentes son las leucemias, los linfomas y los tumores cerebrales, los cuales requieren abordajes especializados y oportunos.

Medina Castro puntualizó que, en la mayoría de los casos, el cáncer no obedece a una sola causa, sino a la acumulación de diversos factores a lo largo de la vida. Entre ellos se encuentran los hábitos personales, la alimentación, el nivel de actividad física y la exposición a sustancias nocivas. El consumo de tabaco, la contaminación ambiental, el contacto con ciertos metales pesados y algunos aditivos alimentarios han sido identificados como factores que incrementan el riesgo de desarrollar distintos tipos de cáncer, lo que refuerza la importancia de adoptar estilos de vida más saludables.

No obstante, destacó que los avances en oncología han permitido mejorar de manera significativa las probabilidades de supervivencia y reducir los efectos secundarios de los tratamientos. Actualmente, el abordaje del cáncer se sustenta en cuatro pilares fundamentales: la cirugía, la radioterapia, la quimioterapia y la hormonoterapia, los cuales pueden emplearse de forma individual o combinada, dependiendo del tipo de tumor, su localización y el estadio en el que se diagnostique.

En este contexto, el especialista enfatizó que uno de los mayores retos sigue siendo la detección temprana. Para ello, resulta indispensable la realización de estudios de escrutinio que permitan identificar tumores en etapas iniciales, incluso antes de que se manifiesten síntomas. “Detectar el cáncer de manera oportuna puede marcar la diferencia entre un tratamiento más efectivo y un pronóstico desfavorable”, afirmó.

Finalmente, Juan Manuel Medina Castro destacó que la información confiable y la educación impartida por profesionales de la salud son herramientas esenciales en la lucha contra el cáncer. Alertó sobre los riesgos de la desinformación que circula en redes sociales y en fuentes no verificadas, e hizo un llamado a la población a acudir con especialistas ante cualquier duda o síntoma. “La educación es fundamental para que las personas comprendan la importancia de realizarse estudios y acudir a tiempo. Como médicos y docentes, nuestra labor es informar y sensibilizar. Aunque no es posible prevenir completamente el cáncer, sí es nuestra responsabilidad detectarlo de manera oportuna”, concluyó.