Luego de casi tres años marcados por la escasez y la urgencia, la comunidad internacional da un paso decisivo en la lucha contra el cólera. La Alianza para las Vacunas (Gavi), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) anunciaron la reanudación de las campañas de vacunación preventiva contra esta enfermedad, tras alcanzarse niveles suficientes de suministro mundial de la vacuna anticolérica oral (VCO) para cubrir la creciente demanda.

La primera de estas campañas ya se puso en marcha en Mozambique, uno de los países más golpeados por un brote de cólera que se ha visto agravado por inundaciones recientes. Más de 700 mil personas resultaron afectadas por estos fenómenos naturales, que dañaron severamente los sistemas de salud, el acceso al agua potable y las redes de saneamiento, creando un escenario propicio para la propagación de la enfermedad. A esta acción inicial se sumarán campañas preventivas en Bangladesh y la República Democrática del Congo, naciones donde los brotes han sido particularmente intensos y persistentes.

La vacunación preventiva contra el cólera se había interrumpido en 2022, cuando el incremento global de casos disparó la demanda de la VCO y provocó una escasez sin precedentes. Ante esta situación, las autoridades sanitarias internacionales se vieron obligadas a priorizar la respuesta inmediata a los brotes activos, dejando en pausa las estrategias de prevención. Este cambio forzado de enfoque, si bien permitió atender emergencias, limitó la capacidad de anticiparse a nuevos brotes.

El director general de la OMS, el Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, reconoció que la escasez mundial obligó a entrar en un ciclo de reacción en lugar de prevención. Sin embargo, subrayó que el aumento actual del suministro permitirá romper ese patrón y retomar una estrategia más integral. En este contexto, destacó el papel de EUBiologics, el único fabricante que produce vacunas anticoléricas a gran escala, e hizo un llamado a otros productores para que se sumen a este sector considerado vital para la salud pública mundial.

Como parte de esta nueva etapa, ya se distribuye una primera asignación de 20 millones de dosis destinadas a campañas preventivas. De ellas, 3.6 millones se enviaron a Mozambique, 6.1 millones a la República Democrática del Congo y 10.3 millones a Bangladesh. Este avance ha sido posible gracias a que el suministro mundial anual de VCO prácticamente se duplicó en los últimos años, al pasar de 35 millones de dosis en 2022 a casi 70 millones en 2025, resultado de la colaboración entre organismos internacionales, fabricantes y donantes.

Las reacciones de los organismos involucrados no se hicieron esperar. La Dra. Sania Nishtar, directora general de Gavi, señaló que el aumento de los casos de cólera y la demanda sin precedentes de vacunas dejaron claro que un suministro sostenible debe considerarse un bien público mundial. Agradeció especialmente a los donantes y fabricantes por hacer posible la reanudación de campañas esenciales para salvar vidas.

Por su parte, Catherine Russell, directora ejecutiva del UNICEF, enfatizó que la vacunación preventiva será clave para proteger a los niños y frenar el avance de la enfermedad, aunque advirtió que no es una solución aislada. Insistió en la necesidad de complementar estas acciones con mejoras sustanciales en el acceso al agua potable y al saneamiento básico, condiciones fundamentales para erradicar el cólera de forma sostenida.

El Dr. Ilesh Jani, presidente del Comité Directivo del Grupo Especial Mundial de Lucha contra el Cólera, calificó este hito como una muestra clara de lo que se puede lograr cuando distintos actores unen esfuerzos. No obstante, recalcó que los avances duraderos dependen de inversiones a largo plazo en infraestructuras y de un compromiso político firme por parte de los gobiernos.

El cólera, transmitido a través de agua y alimentos contaminados, provoca diarrea grave y deshidratación que pueden ser mortales si no se tratan a tiempo. Afecta principalmente a comunidades sin acceso a servicios básicos, muchas de ellas inmersas en contextos de pobreza, conflicto o desplazamiento. En 2025, la OMS notificó más de 600 mil casos y cerca de 7 mil 600 muertes en 33 países. Aunque el número de casos mostró un descenso respecto a años anteriores, el aumento de las muertes refleja la persistente gravedad de la enfermedad y la urgencia de reforzar la prevención.