Morelia, Mich.— En medio de la polémica generada por un episodio ocurrido en Querétaro, donde dos colaboradores del ministro presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), Hugo Aguilar Ortiz, se agacharon para limpiarle el calzado, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, hizo un llamado enfático a la humildad como principio fundamental del servicio público y defendió la reacción del propio ministro al ofrecer disculpas y explicar lo sucedido.

Durante su visita a Morelia, la mandataria federal fue cuestionada sobre las críticas que se desataron en redes sociales y en diversos espacios de opinión tras la difusión de las imágenes del incidente, que para algunos sectores evocaron prácticas de excesos y privilegios asociados al poder. Al respecto, Sheinbaum subrayó que “los servidores públicos siempre deben mantener una actitud de humildad”, y consideró “muy loable” que el ministro presidente haya emitido un comunicado apenas un día después de los hechos, en el que dio su versión y ofreció disculpas públicas.

“Malo sería que él no hubiera dicho nada”, afirmó la presidenta, al destacar que la capacidad de reconocer errores y ofrecer disculpas es un valor que debe prevalecer entre quienes forman parte de las instituciones del Estado. “Uno puede cometer errores, ofrecer disculpas, decir ‘no fue mi intención’, explicar qué ocurrió en ese momento. Eso es lo importante”, sostuvo.

Sheinbaum Pardo insistió en que la respuesta del ministro Aguilar Ortiz fue adecuada y necesaria en un contexto de alta sensibilidad social frente a los símbolos del poder. “Es muy importante, para todos los que somos parte del servicio público, que siempre haya una actitud de humildad”, reiteró, al tiempo que subrayó que el silencio ante una situación polémica habría generado un escenario distinto y posiblemente más dañino para la imagen institucional.

No obstante, la presidenta fue más allá del episodio en sí y contextualizó las críticas como parte de un debate más amplio sobre la transformación del Poder Judicial. A su juicio, la intensidad de las reacciones no puede entenderse únicamente por el hecho ocurrido en Querétaro, sino por el desacuerdo de ciertos grupos con los cambios recientes en la estructura y orientación del máximo tribunal del país. “Ahora todo lo que han hecho alrededor de esto, en realidad, es porque no están de acuerdo con el cambio que hubo en el Poder Judicial”, señaló.

Ante la insistencia de los reporteros sobre si este tipo de imágenes manchan a la nueva Suprema Corte, Sheinbaum respondió que lo verdaderamente negativo habría sido la omisión o la falta de una explicación clara. “Lo malo sería que no hubiera dicho nada, ¿verdad?”, cuestionó, para luego reiterar que la disposición a reconocer que algo “no estuvo bien” y ofrecer disculpas es una señal positiva, no solo para la Corte, sino para todo el aparato público.

La mandataria recalcó que el propio Aguilar Ortiz ya dio las razones de lo ocurrido, explicó el contexto y aceptó que la situación no fue correcta. “Él tiene que dar su explicación, y ya la dio”, afirmó, al insistir en que el ministro actuó de manera responsable al enfrentar la controversia de forma directa.

El episodio ha reavivado el debate sobre las conductas simbólicas de quienes ocupan cargos de alta responsabilidad, especialmente en un momento en que el discurso oficial pone énfasis en la austeridad, la cercanía con la ciudadanía y la ruptura con prácticas asociadas al viejo régimen. En ese sentido, el llamado de Sheinbaum a la humildad busca reforzar la narrativa de un servicio público comprometido con valores éticos y con la rendición de cuentas ante la sociedad.

Finalmente, la presidenta reiteró que reconocer errores no debilita a las instituciones, sino que puede fortalecerlas. “El haberse quedado callado hubiera sido distinto”, concluyó, al dejar claro que, en su opinión, la transparencia y la autocrítica son elementos indispensables para recuperar y mantener la confianza ciudadana en los poderes del Estado.