El senador y presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, lanzó una de sus críticas más duras contra la política exterior y de seguridad del actual gobierno, al advertir que México no puede ni debe respaldar dictaduras, narcodictaduras ni regímenes que, bajo banderas ideológicas, mantienen vínculos con el crimen organizado y el terrorismo. Hacerlo —sentenció— equivale a traicionar al país y a cerrar deliberadamente los ojos frente a la expansión de los cárteles.

Durante el Encuentro con Congresistas Republicanos y Demócratas de Estados Unidos, Moreno Cárdenas afirmó que el mensaje fue directo, sin ambigüedades ni diplomacia simulada: el verdadero enemigo de México es el crimen organizado y cualquier política que lo minimice, lo excuse o lo ignore termina fortaleciendo a las organizaciones criminales que hoy controlan amplias regiones del país.

El dirigente priista planteó una propuesta que contrasta con la narrativa oficial de los últimos años. Llamó a establecer una cooperación bilateral real con el gobierno de Estados Unidos, sin simulaciones ni discursos retóricos, para enfrentar con toda la fuerza del Estado a los cárteles de la droga. Aseguró que la coordinación internacional no es una concesión de soberanía, sino una herramienta indispensable frente a un fenómeno criminal que opera de manera transnacional.

Las declaraciones de Moreno se dan en un contexto marcado por la estrategia de seguridad del actual gobierno, señalada por amplios sectores políticos y sociales como fallida, permisiva y carente de resultados. Los niveles históricos de homicidios, la expansión territorial del crimen organizado y la presión creciente de Washington han puesto bajo escrutinio la postura mexicana frente a regímenes autoritarios en América Latina y su impacto en la seguridad regional.

El senador priista fue particularmente crítico con lo que calificó como discursos tibios y complicidades disfrazadas de política exterior, al advertir que la ambigüedad frente a gobiernos autoritarios y grupos criminales no es neutralidad, sino omisión deliberada. A su juicio, esa postura ha debilitado la posición de México ante sus aliados y ha enviado señales equivocadas tanto al exterior como a los grupos delictivos que operan dentro del país.

Alejandro Moreno subrayó que México necesita carácter, decisión política y coordinación internacional efectiva para recuperar la paz y la seguridad de las familias mexicanas. Insistió en que no se trata de ideología ni de alineamientos automáticos, sino de asumir una postura firme contra el crimen organizado y contra cualquier régimen que lo proteja, lo financie o lo tolere.

Finalmente, dejó claro que para el PRI el combate al narcotráfico y a las redes criminales debe ser frontal y sin concesiones, y que seguir negando la dimensión real del problema solo profundiza la crisis de violencia e inseguridad que hoy enfrenta el país.