Cuando Pamela Xiadani Rodríguez Barbosa eligió su carrera profesional, no solo tomó una decisión académica: dio el primer paso hacia un proyecto de vida marcado por la investigación, la innovación y la reflexión crítica sobre uno de los materiales más presentes —y debatidos— de la vida contemporánea: el plástico. Hoy, como egresada de la licenciatura en Ingeniería en Plásticos del Centro Universitario Tianguistenco de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) y estudiante del Doctorado en Ciencia de Materiales, su historia da cuenta del impacto que una elección informada puede tener en la formación de científicas comprometidas con su entorno.

El acercamiento de Pamela a esta disciplina comenzó durante su formación media superior en el Plantel “Cuauhtémoc” de la Escuela Preparatoria de la UAEMéx. Fue ahí donde, a través de una asignatura de orientación educativa, conoció la diversidad de opciones académicas que ofrece la universidad mexiquense. Sin embargo, el interés inicial se convirtió en certeza durante una Exporienta, al visitar el stand del Centro Universitario UAEM Tianguistenco y descubrir, por primera vez, la carrera de Ingeniería en Plásticos.

Aquel encuentro fue decisivo. Un profesor, quien más tarde sabría que era el coordinador de la licenciatura, le explicó con entusiasmo que se trataba de una carrera relativamente nueva en México, con un campo de acción amplio y una alta demanda laboral. Esa conversación, acompañada de un sencillo tríptico informativo, bastó para marcar el rumbo de su futuro profesional. “Desde ese momento supe que era la carrera para mí”, recordó.

Pamela formó parte de la generación 2011-2016 y, al mirar en retrospectiva, subraya que su paso por el Centro Universitario UAEM Tianguistenco fue determinante para su desarrollo académico. Destaca especialmente el ambiente cercano que caracteriza a este espacio universitario, donde la comunidad docente y administrativa mantiene una relación accesible y atenta con el estudiantado. Esa cercanía, afirma, favoreció no solo el aprendizaje técnico, sino también la confianza para explorar intereses científicos más profundos.

Fue precisamente en ese contexto donde descubrió su pasión por los materiales plásticos. Lejos de una visión reducida o estigmatizada, Pamela comprendió la enorme versatilidad de estos materiales y su papel esencial en la vida moderna. “Su uso va mucho más allá de las botellas o los cubiertos. Nuestra ropa puede ser poliéster; las llantas, las suelas de los zapatos e incluso los cubrebocas que utilizamos durante la pandemia por COVID-19 están hechos de distintos tipos de plásticos”, explicó. Para ella, el estudio de estos materiales permite dimensionar su impacto real y, al mismo tiempo, pensar en soluciones más responsables para su producción, uso y disposición.

Actualmente, Rodríguez Barbosa cursa el Doctorado en Ciencia de Materiales en la Facultad de Química de la UAEMéx, donde continúa profundizando en el análisis y desarrollo de materiales desde una perspectiva científica. Su trayectoria académica es reflejo de cómo una licenciatura especializada puede abrir caminos hacia la investigación de alto nivel, al tiempo que forma profesionistas capaces de dialogar con los retos sociales y ambientales contemporáneos.

Consciente de los debates que rodean al uso de los plásticos, Pamela subraya la importancia de abordarlos desde el conocimiento y la innovación, y no únicamente desde la prohibición o el rechazo. En ese sentido, invita a las juventudes mexiquenses a interesarse por la carrera de Ingeniería en Plásticos, una opción profesional que permite comprender estos materiales de manera integral, crítica y responsable, con miras a generar alternativas que contribuyan al desarrollo social y al cuidado del medio ambiente.

La historia de Pamela Xiadani Rodríguez Barbosa es, en suma, testimonio del papel que la educación pública y la orientación vocacional juegan en la construcción de trayectorias científicas con impacto social. Desde Tianguistenco hasta los laboratorios de investigación avanzada, su camino confirma que detrás de cada material hay conocimiento, y detrás de cada vocación, una oportunidad para transformar la realidad.