Un video de alto impacto, protagonizado por mujeres que sobrevivieron a la red de abuso sexual encabezada por Jeffrey Epstein, ha comenzado a circular y está programado para transmitirse durante el Super Bowl de este domingo, aprovechando la audiencia más grande del año en Estados Unidos para lanzar una denuncia directa, cruda y sin concesiones contra el silencio, la impunidad y la protección de poderosos involucrados en uno de los escándalos más graves de las últimas décadas.
En el material audiovisual, las sobrevivientes relatan cómo, siendo menores de edad, fueron reclutadas, manipuladas y explotadas sexualmente en un sistema que —afirman— no habría sido posible sin la complicidad de élites políticas, financieras y mediáticas. Las voces que aparecen en el video no buscan compasión: exigen justicia. Denuncian que, pese a la muerte de Epstein y a la existencia de documentos judiciales, listas de nombres y testimonios bajo juramento, la mayoría de los responsables sigue libre, sin enfrentar consecuencias reales.
El mensaje es frontal. Las mujeres acusan que el caso fue reducido deliberadamente a la figura de Epstein para evitar que se investigara a fondo a quienes se beneficiaron de su red de tráfico sexual. Señalan que hubo autoridades que miraron hacia otro lado, instituciones que fallaron de manera sistemática y medios que guardaron silencio cuando los nombres involucrados pertenecían a círculos de poder. En el video se insiste en que la justicia ha sido selectiva y que la verdad sigue fragmentada.
La decisión de difundir este mensaje durante el Super Bowl no es casual. Las sobrevivientes explican que eligieron ese espacio porque representa el mayor escaparate mediático del país, uno que no puede ser ignorado ni minimizado. Buscan romper el cerco informativo y obligar a la opinión pública a enfrentar una realidad incómoda: que el abuso sexual de menores operó durante años con protección y dinero, y que el sistema aún no ha rendido cuentas.
El video concluye con una advertencia clara: mientras no se investigue a fondo, mientras los nombres sigan ocultos y mientras las víctimas sigan siendo relegadas, el caso Epstein seguirá siendo una herida abierta. La transmisión de este mensaje en el evento deportivo más visto del año es, para las sobrevivientes, una forma de reclamar el espacio que durante años les fue negado y de recordar que la impunidad también se sostiene desde el silencio.

