El incremento del 52.3 por ciento en los decesos viales registrados a nivel nacional entre 2018 y 2023 no es un dato menor ni una cifra fría para los gobiernos locales. Detrás de cada número hay historias truncadas, proyectos de vida interrumpidos y familias que enfrentan ausencias irreparables. En este contexto, el municipio de Toluca ha decidido fortalecer su estrategia de prevención y seguridad vial a través de la campaña “Cascos que cuentan historias”, impulsada por el Gobierno encabezado por Ricardo Moreno, como una respuesta directa a una problemática que golpea con fuerza a la capital mexiquense.
El Informe de salud pública sobre la situación de la seguridad vial 2023-2024 advierte que los siniestros viales, particularmente aquellos que involucran motocicletas, se han convertido en una de las principales causas de lesiones graves y fallecimientos. En Toluca, esta realidad se refleja con claridad: los ingresos hospitalarios por accidentes en motocicleta casi se duplicaron en apenas un año, al pasar de 48 casos en 2023 a 83 en 2024. Estas cifras, más allá de su dimensión estadística, representan sillas vacías en las mesas de las familias toluqueñas y mexiquenses.
De acuerdo con reportes de las Secretarías de Salud y de Movilidad del Estado de México, durante 2024 se registraron en Toluca 2 mil 750 percances viales, los cuales derivaron en 80 fallecimientos ocasionados por choques o derrapes. Este escenario coloca a la capital del estado, junto con municipios como Ecatepec, Nezahualcóyotl y Naucalpan, dentro de los llamados “puntos rojos” de mayor siniestralidad en la entidad, evidenciando la urgencia de acciones integrales y sostenidas.
Frente a este panorama, la campaña “Cascos que cuentan historias” no se limita a la entrega o promoción del uso de equipo de protección. Su objetivo central es generar una conciencia colectiva sobre la responsabilidad que implica conducir una motocicleta, tanto para quien la maneja como para quienes lo acompañan y para el resto de los usuarios de la vía pública. Las autoridades municipales han señalado que es común observar motocicletas circulando sin casco, con más de tres pasajeros e incluso transportando bebés y niños, una práctica que representa una vulnerabilidad extrema y un desafío abierto a cualquier reglamento de tránsito.
El esfuerzo por proteger la vida se ha convertido en una alianza de voluntades entre el sector público y la iniciativa privada. Empresas líderes en el sector motociclista como Italika, Bajaj y Honda, así como plataformas de entrega y servicios como Uber, Rappi y Farmacias del Ahorro, participan activamente en esta causa. Su involucramiento refuerza el mensaje de que la seguridad vial no es solo una obligación gubernamental, sino una responsabilidad compartida.
Además, la campaña se integra con estrategias permanentes de control y prevención, como los operativos Moto Segura, Alcoholímetro y Verificación Vehicular, diseñados para garantizar que cada trayecto se realice bajo condiciones adecuadas de protección y legalidad. Estas acciones buscan reducir factores de riesgo como el consumo de alcohol, la falta de documentación o el uso de vehículos en malas condiciones mecánicas.
Desde la visión del Gobierno municipal, el uso correcto del casco y el cumplimiento del reglamento de tránsito son actos de autocuidado y de respeto hacia los demás. No se trata únicamente de evitar sanciones, sino de asumir que cada decisión al volante puede marcar la diferencia entre llegar a casa o convertirse en una estadística más. En una ciudad donde la movilidad en motocicleta ha crecido de manera acelerada, fomentar una cultura vial responsable se vuelve indispensable para preservar la integridad de las familias y garantizar que cada historia, a diferencia de las que hoy duelen, tenga un regreso seguro.

