Desde las aulas de la Facultad de Artes de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx) hasta las pantallas de la Cineteca Mexiquense, el cortometraje animado Sin hogar, sin alas se consolida como un ejemplo del potencial creativo y crítico del estudiantado universitario. La obra, realizada por estudiantes de la Licenciatura en Arte Digital, combina una narrativa socialmente comprometida con una ambiciosa experimentación técnica, posicionándose como una de las producciones destacadas del acervo fílmico mexiquense.
El proyecto fue impulsado a través de Salamandra Studio, un colectivo estudiantil especializado en animación multitécnica que nació en 2024 como una iniciativa académica. De acuerdo con la directora del cortometraje, Joanna Guadalupe García Sánchez, el objetivo del estudio fue reunir talento joven para contar historias inspiradas en la vida cotidiana, pero desde miradas simbólicas y creativas. Bajo esta premisa se gestó Sin hogar, sin alas, cuya producción tomó alrededor de un año, desde su concepción en 2024 hasta su finalización en 2025, alcanzando una duración total de siete minutos con 42 segundos en formato HD.
La historia gira en torno a Nacho, una polilla albañil que lucha por recuperar su hogar, amenazado por un gobernante ambicioso que pretende construir una carretera para su propio beneficio. A través de este relato, el cortometraje propone una reflexión sobre problemáticas sociales contemporáneas, particularmente aquellas relacionadas con el abuso de poder y la desigualdad. Los personajes, representados como insectos, funcionan como una metáfora accesible y contundente que permite al público conectar con realidades complejas desde un lenguaje visual atractivo.
La guionista del proyecto, Luz Belinda Castro Segura, explicó que el origen de la historia se remonta a un reto académico que consistía en crear una narrativa a partir de tres palabras al azar: política, libro y policía. A partir de ese ejercicio creativo, el equipo decidió abordar situaciones comunes en México, donde quienes detentan mayor poder pueden afectar directamente la vida de los sectores más vulnerables. “Queríamos mostrar cómo una decisión política puede despojar a otros de lo poco que tienen”, señaló.
Uno de los mayores desafíos técnicos fue la integración de múltiples técnicas de animación en una sola obra. El director de animación, Diego Ramos Tepoxteco, detalló que el cortometraje combina stop motion, cut-out digital, animación 2D y 3D, lo que implicó un cuidadoso trabajo de coordinación y postproducción. Además de liderar esta área, Ramos Tepoxteco dio voz al protagonista, Nacho, reforzando el carácter colaborativo del proyecto. “La animación es un medio poderoso para contar realidades que suceden, pero presentadas de forma visualmente atractiva para transmitir un mensaje claro al público”, afirmó.
El universo visual del cortometraje fue desarrollado por la directora de arte, Diana Carolina Sarabia Martínez, quien se inspiró en series animadas como El increíble mundo de Gumball y Los Padrinos Mágicos. Para construir escenarios creíbles, recurrió al uso de texturas y fotografías de casas antiguas, logrando un mundo ficticio que dialoga con lo real y refuerza la carga simbólica de la historia.
Sin hogar, sin alas fue seleccionado para competir en el Festival Tikkunemi, dedicado a proyectos estudiantiles de animación, lo que fortaleció su proyección y reconocimiento. Asimismo, el proyecto contó con la participación de docentes y actores profesionales de la Facultad de Artes, quienes aportaron voces y asesoría técnica. El profesor Arnulfo Fuentes Domínguez colaboró en el diseño y limpieza de sonido y dio voz al personaje de Chabelo, mientras que Hugo Renán García López interpretó a las Moscas Panteoneras. Por su parte, Franz Wusterhaus, responsable de la sala de grabación, dio vida al villano Tío Rico.
Los docentes coincidieron en que este tipo de producciones fortalecen la formación integral del estudiantado, al fomentar el trabajo colaborativo y el desarrollo de habilidades profesionales en contextos reales de producción audiovisual. Finalmente, los integrantes de Salamandra Studio adelantaron que planean continuar con nuevos cortometrajes e incluso explorar la creación de una serie animada, invitando a más estudiantes a aprovechar las oportunidades creativas que ofrece la UAEMéx para contar historias que, como Sin hogar, sin alas, combinan arte, técnica y conciencia social.

