Desde el Congreso Mexiquense, el diputado local Eduardo Zarzosa lanzó un exhorto a la Secretaría de Movilidad y a la concesionaria de la autopista Atlacomulco–Polotitlán para que reconsideren el eventual cobro de peaje a los habitantes de la región, al advertir que esta vía no representa un lujo, sino una necesidad cotidiana para miles de familias.

En un posicionamiento firme, pero respetuoso, el legislador subrayó que quienes viven en municipios como Atlacomulco, Acambay, Aculco, Ixtlahuaca y Polotitlán conocen de primera mano la realidad del territorio y la importancia de esta carretera en su vida diaria. “Quienes vivimos y conocemos esta región sabemos que aquí usar la carretera no es un lujo; es nuestro camino a la escuela, al hospital, al trabajo, al mercado. Es la vía para volver con nuestras familias”, expresó.

Zarzosa enfatizó que, a diferencia de otras zonas donde las autopistas pueden utilizarse de manera eventual, en esta región la vialidad proyectada es utilizada —y será utilizada— todos los días por estudiantes, trabajadores, comerciantes, campesinos y pacientes que deben trasladarse a servicios médicos. “Aquí no se usa la autopista de vez en cuando; aquí se necesita todos los días”, recalcó.

El exhorto se produce en un momento clave, ya que el proyecto aún no está concluido y, según señaló el legislador, las tarifas de peaje todavía no han sido definidas oficialmente. Esta circunstancia, dijo, abre una ventana de oportunidad para que las autoridades revisen los costos previstos y consideren esquemas diferenciados que no afecten la economía de los pobladores.

“Este es el momento ideal para atender nuestro exhorto. Las tarifas no se han definido, por lo que los costos para los pobladores aún pueden revisarse”, afirmó. En ese sentido, expresó su confianza en que el Gobierno estatal atenderá el llamado, bajo el principio de que las grandes obras de infraestructura deben traducirse en bienestar y desarrollo, y no en una carga adicional para las familias.

El diputado, integrante del Grupo Parlamentario del PRI, sostuvo que el desarrollo no puede construirse a costa del sacrificio económico de las comunidades que históricamente han sostenido la actividad productiva de la región. “Las grandes obras no pueden construirse a costa del bienestar del pueblo”, puntualizó.

La autopista Atlacomulco–Polotitlán forma parte de los proyectos estratégicos de conectividad en el norte mexiquense, una zona con alta actividad agrícola, comercial e industrial, pero también con importantes rezagos sociales. Para muchos habitantes, la nueva vía representa una oportunidad de reducir tiempos de traslado y mejorar la seguridad en los caminos; sin embargo, el posible establecimiento de una caseta con tarifas elevadas ha generado inquietud.

Zarzosa señaló que el PRI cree en un Estado que acompaña a su gente y que entiende las particularidades de cada territorio. “Creemos en un Estado que acompaña, que entiende el territorio y que hace leyes y construye obras para quienes estamos siempre en el territorio y en la tierra”, expresó, al insistir en la necesidad de escuchar a las comunidades antes de tomar decisiones definitivas.