Ser mujer en el ámbito científico continúa siendo un desafío marcado por barreras estructurales, desigualdades persistentes y la necesidad constante de demostrar capacidades. En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, la secretaria de Ciencia de la Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx), Arianna Becerril García, subrayó la importancia de visibilizar el trabajo de las mujeres que, a lo largo de la historia, han contribuido de manera decisiva al desarrollo científico y tecnológico, y que hoy siguen abriendo camino para las nuevas generaciones.
“La ciencia no ha sido ni es un espacio neutral en términos de género. Las mujeres hemos tenido que enfrentar obstáculos adicionales para ser reconocidas”, afirmó la universitaria, quien cuenta con una trayectoria de más de dos décadas en los ámbitos de la investigación y la tecnología.
Desde su infancia, Becerril García mostró una curiosidad constante por comprender el funcionamiento de su entorno. Esa inquietud la llevó a estudiar la Licenciatura en Ingeniería en Computación en la Máxima Casa de Estudios mexiquense, donde consolidó una carrera académica que combina investigación, desarrollo tecnológico y gestión científica. Su experiencia incluye la participación en espacios como Redalyc, proyecto emblemático en América Latina para la difusión del conocimiento científico en acceso abierto.
En este sentido, la investigadora fue enfática al señalar que la ciencia no puede desvincularse de las causas sociales. “La producción académica y tecnológica debe ponerse al servicio de la sociedad. No se trata únicamente de generar artículos o desarrollos tecnológicos, sino de atender problemáticas urgentes, defender el conocimiento como bien común y ofrecer soluciones que impacten positivamente en la vida colectiva”, sostuvo.
Uno de los puntos centrales de su postura es la defensa del acceso abierto al conocimiento. Becerril García consideró inadmisible que los resultados de investigaciones financiadas con recursos públicos terminen siendo comercializados y restringidos por grandes corporaciones editoriales. “La ciencia debe ser accesible, socialmente útil y reconocer de manera justa a quienes la producen”, enfatizó.
Sin embargo, el debate sobre el acceso al conocimiento se entrelaza con otro problema estructural: las desigualdades de género en el sistema científico. Las mujeres investigadoras enfrentan no solo las exigencias propias de la carrera académica, sino también cargas adicionales que históricamente han recaído sobre ellas, como las tareas domésticas y de crianza, frecuentemente invisibilizadas.
“Existen fenómenos como el efecto Matilda, que ocurre cuando las contribuciones de las mujeres son atribuidas a colegas masculinos. En otros casos, se nos exige postergar la maternidad o extender nuestras jornadas para ser competitivas. Aún queda mucho por avanzar”, expresó.
El llamado no es únicamente a reconocer los obstáculos, sino a estudiar y transformar las condiciones que los perpetúan. Para Becerril García, resulta imprescindible fortalecer la investigación sobre las desigualdades de género dentro del propio sistema científico, con el fin de romper estigmas y prejuicios en torno a la calidad del trabajo producido por mujeres.
En el ámbito institucional, la UAEMéx ha dado pasos relevantes en materia de equidad. La llegada de Martha Patricia Zarza Delgado como la primera rectora en casi 200 años de historia representa, en palabras de la secretaria de Ciencia, un avance histórico que envía un mensaje claro sobre la transformación de las estructuras de poder dentro de la universidad.
A ello se suman iniciativas concretas como la Convocatoria Flor de María Reyes de Molina, orientada a impulsar y visibilizar la investigación desarrollada por mujeres. Estos esfuerzos buscan no solo incrementar la participación femenina, sino también reconocer su liderazgo y aportaciones en distintas áreas del conocimiento.
Las cifras reflejan avances significativos. Actualmente, 47 por ciento de las personas integrantes del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII) en la UAEMéx son mujeres, cuyo trabajo cuenta con reconocimiento nacional e internacional. Aunque la paridad aún no es plena, el crecimiento sostenido evidencia una transformación progresiva en la composición del quehacer científico universitario.
“Este crecimiento refleja un avance sustancial, pero también nos compromete a seguir trabajando para eliminar los obstáculos que aún persisten en nuestros entornos académicos y científicos”, concluyó Becerril García.

