Cada 13 de febrero se conmemora el Día Internacional del Condón, una fecha impulsada por la AIDS Healthcare Foundation para promover el uso informado del preservativo como herramienta clave en la prevención de embarazos no planeados y de infecciones de transmisión sexual (ITS). Más que un símbolo de campañas de salud, el condón es un recurso científico probado que, usado correctamente, puede marcar una diferencia sustancial en la salud pública.

El condón masculino es una funda delgada y elástica, generalmente de látex o poliuretano, que se coloca sobre el pene para impedir el paso del semen. Su efectividad anticonceptiva se estima entre 85 y 95 por ciento, dependiendo de su uso correcto y constante.

Además, es el único método que ofrece una doble protección: previene embarazos y reduce significativamente el riesgo de transmisión de ITS como VIHgonorreaclamidiasífilisherpes genitaltricomoniasis y virus del papiloma humano (VPH).

Para las mujeres —y para cualquier persona con vagina— existe también el condón femenino o interno, que se coloca dentro de la vagina antes de la relación sexual. Su nivel de eficacia es similar al del condón externo y representa una alternativa que otorga mayor autonomía en la protección. Es importante no usar ambos al mismo tiempo, ya que la fricción puede provocar rupturas.

Hablar del condón sin tabúes implica reconocer que su uso es pertinente en todo tipo de relaciones sexuales, incluidas las homosexuales. En relaciones entre hombres, el condón es fundamental para reducir el riesgo de transmisión del VIH y otras ITS durante el sexo anal, práctica que tiene mayor probabilidad de transmisión si no se utiliza protección. En relaciones entre mujeres, el uso de barreras como el condón adaptado o campos de látex también puede disminuir el riesgo de contagio de infecciones transmitidas por contacto de fluidos o mucosas.

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, más de un millón de personas contraen diariamente una ITS en el mundo. Este dato subraya la importancia de estrategias de prevención combinada.

El condón puede utilizarse junto con otros métodos anticonceptivos, como pastillasimplantes dispositivos intrauterinos, para aumentar la protección contra embarazos, aunque estos últimos no previenen infecciones. En el caso del VIH, también puede complementarse con profilaxis preexposición (PrEP), bajo supervisión médica.

En México, el Centro Nacional para la Prevención y el Control del VIH y el Sida promueve activamente su distribución gratuita en todo el país. Tan solo en una jornada reciente por el Día Internacional del Condón se distribuyeron más de 36 millones de preservativos en las 32 entidades federativas, como parte de una estrategia para ampliar el acceso.

Lejos de mitos, el condón no reduce el placer cuando se usa adecuadamente; existen variedades texturizadasultradelgadas, con lubricante o sin látex para personas con alergias.

Asimismo, para aumentar el placer en la intimidad, existen variedades en colores e incluso sabores. Guardarlo en un lugar fresco, revisar la fecha de caducidad y utilizar lubricantes a base de agua o silicona son prácticas esenciales para su efectividad.

Desmitificar el condón es reconocerlo como una herramienta de autocuidado y responsabilidad compartida. En un contexto donde la información científica es accesible, hablar de sexualidad con claridad y sin prejuicios es también una forma de prevención.