Desde el Senado, el coordinador del PRI, Manuel Añorve Baños, lanzó una ofensiva directa contra el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, al calificar como “inadmisible” que Marx Arriaga permanezca en instalaciones de la Secretaría de Educación Pública tras haber sido removido del cargo.
Añorve sostuvo que el exfuncionario “ya debería estar en su casa” y no “atrincherado” en una dependencia que —dijo— merece respeto institucional. Fue más allá: lo calificó como “jefe de porros” y acusó que su permanencia envía un mensaje de debilidad y descontrol dentro del gobierno federal.
El senador cuestionó además que, tras su salida, se le haya ofrecido una embajada “como letra de cambio”, algo que —afirmó— ni siquiera sería atribución del titular de la SEP. En ese contexto, reclamó una postura del canciller Juan Ramón de la Fuente y advirtió que las representaciones diplomáticas no pueden utilizarse como moneda política.
Para el priista, el conflicto exhibe fracturas internas en la llamada Cuarta Transformación: por un lado, el ala más radical que —según él— respalda a Arriaga; por otro, sectores que no comparten su permanencia. Incluso insinuó presiones hacia la presidenta y dejó entrever que el exfuncionario podría contar con respaldo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, aunque aclaró que todos deben respetar el mando actual.
Añorve no limitó sus críticas al conflicto interno. Recordó que Arriaga fue responsable del rediseño de los libros de texto gratuitos, a los que atribuyó una fuerte carga ideológica, y planteó que deben revisarse con “cambios razonables”. Señaló que mientras la atención pública se concentra en el escándalo, otros problemas nacionales —como el accidentado proyecto del tren interoceánico— quedan relegados.
El senador también retomó las acusaciones expuestas en el libro Ni venganza ni perdón, del exconsejero jurídico Julio Scherer Ibarra, sobre presuntos vínculos de Delgado con Sergio Carmona Angulo, empresario relacionado con el llamado huachicol y actualmente testigo protegido en Estados Unidos. Afirmó que estas acusaciones ameritan investigaciones formales y cuestionó la capacidad del secretario para conducir la política educativa en medio de tales señalamientos.
Como respuesta política, anunció que el grupo parlamentario del PRI presentará un punto de acuerdo para solicitar la comparecencia de Mario Delgado ante comisiones del Senado. “No puede el Senado ser oficialía de partes cuando hay un secretario que no puede resolver ni el conflicto interno de su dependencia”, sentenció.
La entrevista dejó un tono claro: para la oposición, el caso Arriaga no es un episodio administrativo menor, sino un síntoma de desorden, pugnas internas y fragilidad institucional en la conducción de la educación pública.

