La presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, inauguró el “Encuentro Internacional para la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres y las Niñas” en el Palacio Legislativo de San Lázaro, donde hizo un llamado firme a no bajar la guardia frente a una problemática que calificó como uno de los mayores desafíos de nuestro tiempo.
Ante legisladoras, legisladores, representantes de organismos internacionales, integrantes de la sociedad civil y colectivos de mujeres, la diputada subrayó que mientras persistan violencias “tan visibles, tan perniciosas y de tanto impacto”, el Estado mexicano está obligado a seguir denunciando, generando conciencia e impulsando los cambios legales necesarios para cerrar las brechas que aún permanecen abiertas.
Durante el acto, reconoció la presencia de la relatora especial de Naciones Unidas sobre la violencia contra las mujeres y las niñas, Reem Alsalem, cuya participación —dijo— aporta una visión técnica y datos fundamentales para fortalecer el trabajo legislativo en México. Destacó que la experiencia internacional debe traducirse en reformas concretas, indicadores claros y políticas públicas eficaces que permitan dimensionar con precisión el problema y orientar decisiones responsables.
López Rabadán sostuvo que la violencia de género no es un fenómeno aislado ni espontáneo, sino resultado de aprendizajes sociales y culturales que generan desigualdades desde edades tempranas y que pueden escalar hasta convertirse en discriminación y agresiones. En ese sentido, planteó la necesidad de trabajar no sólo con mujeres y niñas para romper el ciclo de violencia, sino también con hombres y niños para prevenir y combatir estas conductas.
La legisladora enfatizó que erradicar la violencia exige leyes firmes, presupuestos suficientes y políticas públicas sostenidas, pero también una transformación cultural profunda. Recordó que en los últimos años se han logrado avances normativos importantes, como la consolidación de la paridad en los espacios de representación política, lo que ha permitido que la agenda de mujeres y niñas ocupe un lugar prioritario en el debate público y en las decisiones del Estado.
Sin embargo, advirtió que ganar la batalla legal no significa haber ganado la batalla social. Reconoció que, pese a contar con marcos jurídicos más robustos, en las calles, hogares y espacios públicos muchas mujeres siguen enfrentando riesgos, en un contexto de inseguridad que golpea con particular fuerza a este sector de la población.
La presidenta de la Mesa Directiva afirmó que la Cámara de Diputados asume de manera activa su papel en la agenda internacional de derechos humanos y reiteró que el compromiso del Poder Legislativo es escuchar, incorporar evidencia y traducir el conocimiento especializado en instrumentos parlamentarios más eficaces.
Finalmente, sostuvo que erradicar la violencia contra las mujeres y las niñas constituye una obligación ética, jurídica y política que exige coherencia, valentía y constancia, y reiteró que el Congreso trabajará para revisar, perfeccionar y modificar las leyes necesarias a fin de garantizar que niñas y mujeres puedan vivir y desarrollarse en un entorno seguro.

