El presidente nacional del PRI, Alejandro Moreno Cárdenas, lanzó una ofensiva frontal contra el secretario de Educación Pública, Mario Delgado Carrillo, al exigir que comparezca ante el Senado para responder por lo que calificó como un “desastre” en la elaboración de los libros de texto gratuitos.

En un mensaje difundido en X, Moreno acusó que la reforma a los materiales educativos se hizo con improvisación, sesgo ideológico y errores graves que —según afirmó— afectarán a millones de niñas y niños. Señaló que, tras el escándalo, el gobierno optó por “cortar cabezas” para contener el daño político, sin asumir de fondo la responsabilidad por el modelo implementado.

El priista arremetió particularmente contra Marx Arriaga, a quien responsabilizó de dejar “un caos” en el área de Materiales Educativos. Criticó además que, tras su salida, se le hubiera planteado una posible embajada, calificándolo como un intento de “premio de consolación” y cuestionando que la SEP pueda influir en nombramientos diplomáticos, facultad que corresponde a la política exterior del Estado mexicano.

Moreno también vinculó el caso con señalamientos previos sobre presunto financiamiento irregular de campañas de Morena, mencionando al empresario Sergio Carmona Angulo, relacionado con investigaciones sobre huachicol. Recordó que el nombre del empresario fue asociado a procesos electorales y acusó que estas versiones no han sido aclaradas de manera contundente por las autoridades.

En su mensaje, el dirigente del PRI elevó el tono al señalar que el gobierno de Morena atraviesa desorden interno y falta de conducción política, acusándolo de convertir la administración pública en un espacio de improvisación y opacidad.

Más allá del lenguaje incendiario, el posicionamiento refleja una estrategia clara: colocar el conflicto educativo como símbolo de un problema mayor —la supuesta incapacidad y división del gobierno federal— y presionar para que el titular de la SEP enfrente cuestionamientos legislativos formales.

El debate ahora se centra en si la confrontación se traducirá en mecanismos institucionales —como una comparecencia o investigación formal— o si quedará en el terreno de la disputa política y mediática.