El morado comenzó a extenderse como una constelación de hilos alrededor del histórico Árbol de la Mora, en el corazón del Universidad Autónoma del Estado de México (UAEMéx). No se trató de una simple intervención estética: cada puntada, cada cuadro tejido y cada conversación sostenida al compás de las agujas marcaron el arranque de la agenda conmemorativa rumbo al 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer. El tejido, entendido como acto de cuidado, memoria y encuentro colectivo, fue el punto de partida de un mes dedicado a reflexionar, visibilizar y fortalecer el papel de las mujeres en la vida universitaria y social.

La actividad, organizada por la Secretaría de Igualdad Sustantiva y Cuidados de la UAEMéx en colaboración con la colectiva Lana Desastre, tuvo lugar en el Centro Cultural Universitario “Casa de las Diligencias”. Desde temprano, mujeres de distintas edades, disciplinas y trayectorias comenzaron a reunirse con madejas de estambre en tonos morados, agujas y bastidores. El objetivo: confeccionar cuadros de 15 por 15 centímetros que, unidos, formarán un gran “abrigo” colectivo para vestir al emblemático Árbol de la Mora.

Más que una manualidad, la intervención se planteó como un ejercicio político y comunitario. Desde 2012, Lana Desastre ha resignificado el tejido como expresión artística, creativa y de protesta en el espacio público. Sus intervenciones han demostrado que las labores tradicionalmente asociadas al ámbito doméstico pueden convertirse en poderosas herramientas de organización, denuncia y memoria. En esta ocasión, el espacio universitario se transformó en un telar simbólico donde confluyeron historias personales, experiencias académicas y reflexiones compartidas sobre el cuidado y la sororidad.

La titular de la Secretaría de Igualdad Sustantiva y Cuidados, Norma Baca Tavira, subrayó que esta acción inaugura una agenda de género y feminista que se desplegará a lo largo de marzo. Talleres, charlas, actividades culturales y encuentros académicos buscarán reconocer la labor social de las mujeres y fortalecer una universidad pública progresista, incluyente y cercana a su comunidad.

“El tejido es una actividad milenaria entre mujeres que fomenta el cuidado propio y hacia las comunidades, y que permite ir más allá de la manualidad para construir rutas de encuentro, diálogo y organización”, expresó Baca Tavira durante la jornada. Su mensaje resonó entre las participantes, quienes, mientras tejían, intercambiaban saberes y reflexiones sobre los retos actuales en materia de igualdad sustantiva.

Para la escritora y periodista Miriam Mabel Martínez, integrante de Lana Desastre, el acto de tejer encierra una metáfora profunda: “Tejer es una forma de cuidar”. Cada puntada, explicó, simboliza el conocimiento transmitido de generación en generación, la memoria de las abuelas y madres que enseñaron a bordar, coser y remendar no sólo telas, sino también vínculos comunitarios. En ese sentido, el tejido se convierte en resistencia y en archivo vivo de experiencias femeninas.

El Árbol de la Mora no fue elegido al azar. Con más de 200 años de existencia, este ejemplar ha sido testigo de la fundación del antiguo Instituto Literario y de la evolución histórica de la universidad. Su presencia, arraigada en la identidad verde y oro, lo convierte en un símbolo de permanencia y transformación. Cubrir su tronco con un manto tejido colectivamente implica abrazar la memoria institucional con un gesto contemporáneo de sororidad.

Durante los próximos días, la Secretaría y Lana Desastre continuarán recolectando los cuadros morados. La meta es unirlos el 7 de marzo, en el marco de un pícnic universitario abierto a toda la comunidad. Será un acto festivo y reflexivo a la vez: las piezas individuales se convertirán en un solo cuerpo textil, evidencia tangible de la fuerza que adquiere lo colectivo.

Un día después, el 8 de marzo, la obra será inaugurada formalmente, marcando el inicio de la marcha conmemorativa. Así, el tejido no sólo antecederá la movilización, sino que la acompañará como símbolo de unión y cuidado compartido.

Con esta intervención, la UAEMéx reafirma que el tejido puede trascender su dimensión artesanal para consolidarse como una herramienta de construcción comunitaria. En un contexto donde la violencia de género y las desigualdades persisten, generar espacios de encuentro y escucha resulta fundamental. Las agujas, en manos de estudiantes, académicas y trabajadoras, se transformaron en instrumentos de diálogo.